A nivel nacional, el partido del presidente, la Unión para una Mayoría Popular (UMP)
y sus aliados lograron 40% de los sufragios contra 47,5% de socialistas,
comunistas y ecologistas, según resultados oficiales aún incompletos.
El verdadero alcance de la derrota de la derecha depende de los
resultados en tres ciudades - Marsella, Toulouse y Estrasburgo - en la segunda
vuelta, el 16 de marzo.
Los resultados se anunciaban particularmente estrechos en estas tres ciudades en
que el cambio de mayoría de la derecha a la izquierda alcanzaría valor de
símbolo nacional.
En Marsella, las listas de alcalde saliente Jean-Claude Gaudin se encontraba en
igualdad con las del aspirante socialita Jean-Noel Guerini, con más o menos un
40% cada uno.
En Toulouse, en el suroeste, el alcalde de derechas Jean-Luc Moudenc llegaba en
primer lugar con 42% de los votos, aventajando a la lista socialista dirigida
por Pierre Cohen, que obtedría un 38%, pero que en principio beneficiaría de
reservas para la segunda vuelta del 16 de marzo.
En Estrasburgo, al este, el socialista Roland Ries lideraba los resultados en la
primera vuelta, con 44% de los votos, delante de la lista de la alcalde saliente
de la UMP Fabienne Keller, que obtenía el 34%.
Tal y como se preveía, el Partido Socialista se imponía en París, donde
la lista conducida por el alcalde saliente Bertrand Delanoe obtenía un poco más
de un 42% de los sufragios, frente a su rival de la UMP (derecha en el poder)
Françoise de Panafieu con 27,7%.
El Lyon, la victoria parecía asegurada desde la primera vuelta para el alcalde
socialista Gerard Collomb, que obtendría alrededor de 53%.
En Lille, la gran metrópoli del norte, la saliente socialista Martine Aubry
obtuvo 45% de los votos y aparece en situación favorable para la segunda vuelta.
En una primera reacción, el jefe del Partido Socialista, François Hollande,
estimó que las elecciones municipales muestran la "voluntad" del electorado
de lanzar una advertencia al gobierno de Sarkozy, "en particular en lo
relativo al poder adquisitivo".
"Esta primera vuelta muestra la voluntad de advertir al presidente de la
República y al gobierno sobre la política aplicada durante estos nueve meses, en
particular en lo referente al poder adquisitivo", declaró Hollande.
Ségolène Royal, candidata socialista a las presidenciales y derrotada en mayo
por Sarkozy, estimó que se trata de un "voto sanción" y llamó a los
electores de la izquierda a mantenerse movilizados para la segunda vuelta.
El secretario general de la UMP, Patrick Devedjian, relativizó los resultados
"estimando que no eran tan malos" como preveían los sondeos, dijo a la
cadena de televisión TF1.
El primer ministro François Fillon también consideró que los resultados eran
"más equilibrados de lo anunciado".
De su lado, el centrista François Bayrou, tercer hombre en las elecciones
presidenciales de mayo, estimó en TF1 que el desenlace de esta primera vuelta es
una "advertencia al gobierno" más que un triunfo socialista.
Con su popularidad en caída libre en los sondeos desde comienzos de este año,
Sarkozy solo cuenta con la aprobación de un francés de cada tres.
Según una estimación del instituto CSA-Dexia, el índice de participación en esta
primera vuelta era de más o menos un 70,5%, ligeramente superior a la de las
anteriores municipales. El instituto Ipsos-Dell, estimaba que será del 67,5%.
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