(IAR Noticias) 05-Marzo-08
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Dimitri Medvedev, en segundo plano y Vladimir Putin. |
Veedores europeos señalaron que las elecciones no fueron "ni libres ni
justas".
Por
Hinde Pomeraniec - enviada
especial, Clarín
T anto desde EE.UU. como desde Europa, la bienvenida al mundo de las
cabezas de Estado al electo presidente ruso Dimitri Medvedev fue cortés,
cauta y también crítica, en línea con las expectativas que genera el
cambio de guardia en el Kremlin. Los cuestionamientos al proceso electoral
empañaron levemente el gran desempeño del delfín del aún presidente
Vladimir Putin, quien finalizado el recuento se alzó con el 70,22% de los
votos. Esto ocurrió al menos fronteras afuera de Rusia, ya que aquí todo
transcurre como si nada hubiera sucedido. Finalmente, la continuidad de la
línea de gobierno era lo que las mayorías buscaban en Rusia, priorizando la
autoridad por encima de las libertades civiles y la democracia.
Los gobiernos de EE.UU., Alemania, Gran Bretaña y Francia enviaron saludos de
rigor. El vocero del Departamento de Estado, Tom Casey, recordó las
"preocupaciones expresadas por Bush y por la secretaria de Estado, Condoleezza
Rice, sobre el estado de salud de la democracia rusa". Los veedores europeos
fueron los más críticos, al punto de señalar que las elecciones no fueron
"ni libres ni justas". Si bien sostuvieron la legitimidad del triunfo de
Medvedev, descalificaron la normativa de selección de candidatos, que sólo
dejó en carrera a cuatro.
"La democracia es una palabra desacreditada para mucha gente aquí", dijo
Andreas Gross. El suizo preside el grupo de 22 observadores enviados por la
Comisión Europea, que ayer hizo público su informe, en donde se señala que
"una buena elección necesita de un buen proceso y no sólo de un buen día de
elecciones". Esto es, claro, en relación a que aunque el domingo no pudieron
comprobarse irregularidades sí es cuestionable la desigual presencia
televisiva de los candidatos durante la campaña. Lo del domingo fue, según el
informe, más que una elección, "un plebiscito sobre la gestión de 8 años de
Putin", quien acompañará a su delfín como primer ministro.
Para Yevgeny Volk, experto ruso que trabaja para la Heritage Foundation,
"tanto Putin como Medvedev tienen intención de utilizar los recursos
económicos y militares para consolidar las posiciones rusas y desafiar los
intereses de Occidente". En esa misma dirección, según dijo Volk a este
diario, "el Kremlin observa las elecciones en EE.UU. con aprehensión. Las
declaraciones tanto de Hillary Clinton como de John McCain en contra de Rusia
perturbaron seriamente a la élite rusa. Igual que las declaraciones de Obama
en el debate de Ohio, aunque hasta entonces lo percibían como el más
moderado". La gran preocupación, concluye Volk, es si la próxima Casa Blanca
implementará "una política más dura hacia Rusia, que incluya duras críticas
públicas, o seguirá la actual línea de tranquila cooperación y diplomacia".
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