¿De que dimensión será la adicción petrolera (Baby Bush dixit)
de la tripleta expansionista EU-OTAN-UE para arriesgarse a una confrontación con
Rusia en los Balcanes, que puede desembocar en la ruptura del orden
internacional y en un intercambio nuclear de mutuo aniquilamiento?
Sin meternos (por ahora) en las profundidades de la edificación de la
provincia islámica sunita de Kosovo como un “país mafioso” –encrucijada del
suculento negocio de estupefacientes canalizados desde Afganistán hasta las
entrañas europeas–, su exigüidad tanto territorial (casi 11 mil kilómetros
cuadrados: poco más que el Líbano) como poblacional (2 millones de habitantes:
95% islámicos sunitas albano-kosovares y menos de 5% serbios cristianos
ortodoxos), ya no se diga su inviabilidad económica, conspiraban contra su
independencia unilateral, de no ser por su relevancia geoestratégica y
geoenergética en pleno corazón de los Balcanes, de lo que pretende sacar
provecho la tripleta expansionista EU-OTAN-UE.
Pasaremos también por alto la visita inolvidable de Osama Bin Laden a Albania
en 1994, así como las conexiones conspicuas de Al-Qaeda con el “Ejército de
Liberación de Kosovo” (UCK, por sus siglas en inglés), apuntalado por la
tripleta expansionista de EU-OTAN-UE que juega al terror y al contra-terror de
acuerdo con el diapasón de sus intereses geopolíticos.
En este contexto, aporta mucha luz el excelente análisis de Pepe Escobar (Asia
Times, 29.2.08), quien demuestra que detrás de la independencia unilateral
de Kosovo se encuentra el trayecto del gasoducto transbalcánico (AMBO) para
transportar el “oro negro” del mar Caspio hasta Europa, y destinado a competir
con los gasoductos rusos alrededor del mar Negro para abastecer al sur europeo.
La residencia de Pepe Escobar en Alexandria, Virginia, en pleno corazón de
varias oficinas de los servicios secretos de EU, le permite disponer de
invaluable información –a no ser que haya sido seleccionado como el mensajero
del Olimpo de los servicios de inteligencia para divulgar sus objetivos.
Pepe Escobar inicia su exordio con la advertencia del saliente presidente
ruso Vlady Putin: “el antecedente de Kosovo es un precedente terrible, que
de facto desintegra el sistema entero de relaciones internacionales
desarrollado no en décadas, sino en varios siglos”.
La saga secesionista de la provincia islámica sunita de Kosovo “gira
alrededor de dos hechos cruciales interrelacionados en el terreno: los
oleoductos de las regiones islámicas y el imperio de 737 bases militares de EU
en 130 países operados por más de 350 mil estadunidenses”.
Aduce que no existe discontinuidad entre Bill Clinton y Baby Bush en
sus políticas de desintegración de la antigua Yugoslavia, habiéndose pasado
ambos por el arco del triunfo un mandato explícito de la ONU.
Nada más lejano a la “democracia” en Kosovo cuando lo que le interesa a
Washington, sea con Bill Clinton, sea con Baby Bush, es su
“control hegemónico y su militarización”. En Kosovo se ubica Camp Bondsteel, la
“base militar más grande de EU que ha sido construida en Europa en una
generación”.
La coartada de la independencia unilateral de Kosovo sirve para encubrir el
gasoducto transbalcánico AMBO (Albanian Macedonian Bulgarian Oil Corp), entidad
registrada en EU que tendría un costo de mil 100 millones de dólares y que sería
concluido en los próximos cuatro años, “con el fin de transportar el petróleo
del mar Caspio a una terminal de Georgia, y luego en un buque por el mar Negro
hasta el puerto búlgaro de Burgas, con una escala a través de Macedonia para
llegar al puerto de Vlora, en Albania”, y de ahí para ser transportado al puerto
de Rotterdam, en Holanda.
¡Resalta la relevancia de los gasoductos en el siglo XXI! Y eso que el dizque
“presidente” del Comité de Energía del Senado/Cenado, el sinaloense Francisco
Labastida, pretende rematar los oleoductos de Pemex para beneficio de las
trasnacionales texanas y españolas. Es patética la ignorancia geoestratégica de
la tripleta entreguista Labastida-Gamboa-Beltrones, cuando en el mundo se andan
matando por la travesía del transporte del “oro negro”.
Un capítulo de la guerra de la OTAN, en la etapa clintoniana, contra
Yugoslavia se explica mediante el “aseguramiento de la ubicación estratégica del
puerto de Vlora, en Albania”, en mero mar Adriático.
Pepe Escobar revela que el estudio de factibilidad del gasoducto
transbalcánico AMBO fue elaborado en 1995 (cuatro años antes de la guerra contra
Yugoslavia) y “actualizado” cuatro años después (el año de la derrota de
Serbia), por la subsidiaria británica de Halliburton: Brown and Root Energy
Services, cuyo objetivo primordial embona perfectamente con la “militarización
del crucial corredor energético del mar Caspio hasta los Balcanes y para
intentar aislar o sabotear tanto a Rusia como a Irán”. ¡Nada más!
Sucede que también la base militar Camp Bondsteel fue construida desde la
guerra de Vietnam por otra subsidiaria de Halliburton (KB&R) en “400 hectáreas
de tierra de cultivo al sur de Kosovo, cerca de la frontera con Macedonia”.
Curioso: todo pasa por Macedonia.
Nada benéfico se puede esperar donde Halliburton mete la mano (¡ni en Ciudad
del Carmen, Campeche!): la trasnacional texana que dirigió el superbélico
vicepresidente Dick Cheney.
El canciller ruso Sergei Lavrov calificó la independencia unilateral de
Kosovo como el “comienzo del fin de la Europa contemporánea”. Así como hoy la
cartografía es alterada en los Balcanes, mañana lo podrá ser en cualquier rincón
europeo donde una minoría étnica dentro de un país, pero mayoritaria en su
provincia regional, declare su independencia unilateral, siempre y cuando sea
avalada por una de las grandes potencias del planeta.
Para Pepe Escobar, la ONU es llanamente expulsada de Kosovo, que se convierte
así en un “protectorado” de la tripleta EU-OTAN-UE. Nada que ver con la
“democracia”, ya que el “neocolonialismo se encuentra más vivo que nunca en
Kosovo liberado”, a quien le será impuesto su “virrey y sin la mínima
participación en su política exterior”.
Cita a una serie de analistas europeos, sin mencionar a los rusos, quienes
“han comparado la presente peligrosa situación en los Balcanes a Sarajevo en
1914, que desencadenó la Primera Guerra Mundial”. Como hace un siglo, “Europa
central, Rusia y el mundo islámico chocan en los Balcanes, pero esta vez sujetos
al guión de EU”.
A Pepe Escobar le faltó ahondar en uno de los eslabones del gasoducto
transbalcánico que atraviesa Macedonia, donde se escenificaría otra “limpieza
étnica” entre los ortodoxos (casi 65% de la población) y los sunitas islámicos
(casi 34%: una mezcla de albanos y turcos), para que prospere el estudio de
factibilidad “super-actualizado” de la texana Halliburton.
La tripleta EU-OTAN-UE dispone de cuatro años para finiquitar su gasoducto,
si es que Rusia lo permite.