La organización terrorista ETA llamó a la abstención en los próximos comicios
del 9 de marzo y a boicotear las elecciones para dar "una respuesta como
pueblo", en una clara referencia a que realizará atentados en los próximos días.
ETA ratifica que a la situación de "opresión de Eusakal Herría (el País Vasco
más Navarra y las provincias vascofrancesas) se le debe responder de la misma
forma que hace treinta años", o sea con la violencia terrorista.
En principio, el nacionalismo radical había adoptado la decisión de
abstenerse en las elecciones, pero ahora ETA impone una nueva línea de
"abstención activa" lo cual significa llamar a que entren en acción los
próximos días los grupos de la llamada "guerrilla urbana de ETA" para
protagonizar sabotajes y acciones violentas de la "lucha callejera".
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió hace unos días que
ETA va a cometer atentados durante las elecciones e informó que las fuerzas de
seguridad del Estado han sido puestas en estado de máxima alerta. En los últimos
tiempos han aparecido numerosas pintadas y carteles de los llamados "cachorros
de ETA" amenazando a los socialistas a los que acusan de ser cómplices de
quienes oprimen al País Vasco. En enero pasado, en una entrevista al diario
Gara -afín a ETA-, la organización terrorista advertía a los "militantes
socialistas" que el encarcelamiento de líderes abertzales (izquierda
radical) tendría "consecuencias" para todos. Numerosos dirigentes de las Mesas
Directivas de la ilegalizada Batasuna han sido enviados a prisión por los jueces
que los consideran como asociados políticos de la violencia etarra.
Para ratificar esta posición a favor de la violencia, los terroristas
volvieron a atacar una Casa del Pueblo del Partido Socialista de Euskadi,
haciendo detonar una poderosa bomba en la sede del PSE en Derio (Vizcaya) que
produjo grandes daños y afectó a muchas casas vecinas. El atentado provocó una
movilización popular importante que se concretó en un acto de repudio de todos
los partidos democráticos.
Pero esta vez se produjo una novedad relevante ya que el concejal de Acción
Nacionalista Vasca, un partido afín al nacionalismo radical de Batasuna,
manifestó su "contundente rechazo porque este tipo de actos violentos no
conducen a nada" y también expreso su "solidaridad" con los socialistas. Es la
primera vez que políticos de las fuerzas del entorno político de ETA repudian un
acto de la organización.
Una voz anónima informó a una asociación de ayuda en carretera de la inminente
explosión de la bomba por lo que la Policía vasca acordonó una amplia zona y
desalojó a numerosos vecinos de la Casa del Pueblo. A la 1.10 horas estalló el
explosivo.
ETA ha reivindicado estos ataques y en su comunicado convocando a la abstención
también arremetió contra las fuerzas nacionalistas que gobiernan en la comunidad
autónoma. "Los partidos regionalistas vascos (alude a los nacionalistas) han
optado por desarrollar esta campaña electoral dentro de la normalidad y no hacen
más que dar legitimidad a la legislación represora que emana de la Constitución
española".
Iñigo Urkullu, presidente del Partido Nacionalista Vasco, acusó a ETA de "tomar
como rehenes" a la base social de la izquierda nacionalista para imponer sus
decisiones.
El presidente de Euskadi, Juan José Ibarretxe, ha comentado la posición de
abstención promovida en principio por la izquierda señalando que es necesario
que la sociedad vasca "hable en lugar de quedarse callada".
También recordó que en 2008 "va a ser un año importante en el que la sociedad
vasca va a alzar la voz para defender su propio futuro". El lehendakari
(el primero en eusquera) se refería a la consulta popular que ha anunciado para
el 25 de octubre para que los vascos se pronuncien sobre su futuro político e
institucional.
Eusko Alkartasuna, el otro partido político nacionalista que gobierna en Euskadi,
señaló también que "la sociedad vasca va a hacer oír su voz con fuerza
democrática sin ningún tipo de mediaciones de la violencia porque es una
sociedad madura que sabe lo que hace".