Mariano Rajoy, líder del PP, los acusó de estar pagados por el PSOE.
Serrat, entre otros, le contestó.
Por
Juan Carlos Algañaraz
- corresponsal en Madrid, Clarín
El Partido Popular ha convertido a los artistas más populares y a
numerosos intelectuales de primer nivel en enemigos a los que ha calificado de
"untados" (sobornados, corruptos) por su apoyo a la izquierda y a José Luis
Rodríguez Zapatero. El enfrentamiento entre la derecha y los artistas escaló
hasta llegar al debate entre los dos líderes, en uno de los momentos más
dramáticos de la controversia. "¡Usted descalificó a creadores universales de
la cultura española! Los llamó untados por el canon digital", acusó el
socialista.
Rajoy se defendió arguyendo que Joan Manuel Serrat había insultado a diez
millones de votantes populares llamándolos "estúpidos". Resulta que el Nano ni
siquiera estuvo a principios de febrero, cuando se presentó la Plataforma de
Apoyo a Zapatero (PAZ), ni nadie ha logrado encontrar esa referencia aludida
por Rajoy ni cualquiera otra agraviante. Es una incógnita, porque Rajoy exhibe
esa extraña fijación contra el autor de No hago otra cosa que pensar en ti.
Joan Manuel Serrat, más triste que enfurecido, comentó, refiriéndose a las
acusaciones de Rajoy en el debate con Zapatero, que le parecía preocupante
"que un tipo que se presenta a presidente de mi país diga que estoy untado por
defender ideas diferentes a las suyas. No recuerdo algo así desde las
épocas más tenebrosas de nuestro pasado".
Mientras tanto, las adhesiones a la Plataforma siguen creciendo por toda
España (eran 6.000 y ahora han llegado a 13.000) y se han sumado los Premios
Nobel José Saramago y Günter Grass. Cuando se hizo público el lanzamiento de
la Plataforma hubo una reacción feroz de la derecha y sus medios adictos.
Rajoy, uno de los más indignados, proclamó que "ya no cuela la campaña de
miedo y de demagogia que pretende llevar a cabo el gobierno con tres o cuatro
caras conocidas a los que tiene bien untados". Ahí apareció la palabrota, que
de inmediato fue transmitida a bombo y platillo por la radio de la
Conferencia Episcopal española, la COPE, y otros periódicos de la derecha. El
líder del PP acusó a los artistas de apoyar a Zapatero porque les garantiza
"el cobro de un canon digital que pagamos todos los españoles". El canon
digital es un gravamen que busca compensar a los creadores por las copias
ilegales.
Los ataques continuaron hasta que 400 miembros de la Plataforma se presentaron
ante la sede del Partido Popular para entregar un escrito protestando contra
la ofensiva degradante. En realidad, todo comienza con las grandes
manifestaciones contra la guerra en Irak, donde los artistas e intelectuales
se colocaron decididamente a la vanguardia de ese formidable movimiento de
protesta que incluyó a grandes sectores de la derecha y del Partido Popular.
Los más atacados fueron entonces el actor Javier Bardem y su madre, la gran
actriz Pilar Bardem, miembros de una tradicional familia de artistas y grandes
protagonistas de las movilizaciones pacifistas. Los Bardem tuvieron que
soportar todo tipo de ofensas, pero no aflojaron; igual que Pedro Almodóvar,
Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y otros que ahora son los grandes
animadores de la Plataforma.
Toda España esperaba que un Oscar de 2008 fuera para Javier Bardem, el cuco de
la derecha española, y se lo otorgaron por su extraordinaria creación en
No es un país para viejos, de los talentosos hermanos Cohen. Zapatero
encabezó las felicitaciones y, sin citar nombres, afirmó que "los artistas
españoles deben ser cuidados y respetados por ser un ejemplo de dignidad y de
compromiso con su país". José Blanco, número dos del PSOE, afirmó que el
premio era "un ejemplo de la España del triunfo que ven muchos españoles menos
Rajoy".
El vocero parlamentario socialista, Diego López Garrido, exigió que
"rectifiquen quienes han denigrado a los trabajadores de la cultura". El
coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, expresó su
reconocimiento "a la familia Bardem y a todos los actores vilipendiados en los
últimos tiempos por sus compromisos con la izquierda y contra las guerras".
También el mundo académico ha rechazado las posiciones más extremas, y
peligrosas, de la derecha. Alrededor de 130 catedráticos universitarios firmaron
un manifiesto en el que rechazan las propuestas electorales del Partido Popular
pues consideran "que favorece el voto xenófobo". Indican que el propuesto
contrato para que el inmigrante se adapte a las costumbres españoles o la
vinculación entre inmigración y delincuencia "constituyen una nueva agresión"
contra los trabajadores extranjeros y sus familias.
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