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El presidente del Gobierno y candidato socialista a la reelección en los comicios del 9 de marzo, José Luis Rodríguez Zapatero. |
La campaña para las
elecciones del 9 de marzo en España comenzó oficialmente en la
medianoche del jueves 21 de febrero, ante lo cual el alerta antiterrorista se activó al
máximo debido al temor de atentados por parte del grupo separatista
vasco ETA.
Por José Antonio Gurriarán - IPS
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba,
indicó por Televisión Española que las medidas implican el aumento
de la vigilancia general, con preferente atención y protección de
las sedes partidarias, de lugares en los que se celebren actos, en
las estaciones de ferrocarril y en aeropuertos, así como en grandes
superficies comerciales y edificios públicos y emblemáticos.
"Aunque la banda terrorista (Euskadi ta Askatasuna, Patria Vasca y
Libertad en lengua vascuence) está débil, más débil que nunca, de
aquí a las elecciones van a intentar cometer un atentado y nuestra
obligación es evitarlo por todos los medios", manifestó.
Pérez Rubalcaba entiende que esa debilidad está motivada por las
numerosas detenciones de dirigentes y miembros del grupo terrorista
llevada a cabo en los últimos años y, muy en especial, "a la
actuación muy seria de la policía y de la Guardia Civil y a la
cooperación con Francia, que está en mejor momento que nunca".
El 9 de marzo se celebrarán en España dos procesos electorales. Por
una parte las generales que decidirán si sigue gobernando el Partido
Socialista Obrero Español (PSOE) o toma la posta el centroderechista
Partido Popular, que lidera desde hace cuatro años la oposición. La
otra instancia comicial es en Andalucía, donde los dos mismos
partidos se disputan el liderazgo.
La precampaña ha sido larga y enconada entre los dos grandes
partidos, acompañados por la Izquierda Unida (la coalición de
comunistas y verdes), por las formaciones nacionalistas de Cataluña,
País Vasco, Galicia y Canarias y otros grupos minoritarios, pero que
han tenido y previsiblemente tendrán su importancia en el futuro.
Es que estas agrupaciones con menos caudal de votos que el PSOE y el
PP pueden resultar clave en el parlamento, ya que según todas las
encuestas apuntan a que no habrá mayorías absolutas y quien pretenda
llegar al gobierno necesitará del apoyo de estas minorías.
Las acciones proselitistas han estado muy personalizada en el actual
jefe del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez
Zapatero, y en el líder del PP, Mariano Rajoy, de hecho los únicos
candidatos con posibilidades reales de ganar.
En tanto en Andalucía, la región con más cantidad de habitantes de
España y la de mayor caudal de adherentes socialistas al punto de
que suele ser llamada "el granero del PSOE", también el 9 de marzo
se determinará en las urnas si sigue gobernando Manuel Chaves, el
presidente del PSOE y ganador de los cinco comicios anteriores, o si
lo reemplaza Javier Arenas, del PP.
Zapatero presta tanta atención a esta región que decidió abrir la
campaña oficialmente en una de sus provincias,
Cádiz, acompañado de Chaves y de otros dirigentes de esta comunidad
autónoma del sur de España.
Rajoy, por su parte, eligió Madrid, ciudad y región central del
mismo nombre que en los primeros años de transición de la dictadura
de Francisco Franco (1939-1975) a la democracia fueron gobernadas
por socialistas y que en las últimas décadas pasaron a mano del PP,
que obtuvieron sus gobiernos al lograr mayorías absolutas en los
parlamentos respectivos.
La economía ha tenido incidencia en las últimas semanas y la tendrá
también en la campaña hasta el 9 de marzo a juzgar por lo que se ha
dicho en los actos y en el primer gran debate que enfrentó este
jueves en un canal privado de televisión al vicepresidente segundo
del gobierno y ministro del área, Pedro Solbes, con Manuel Pizarro,
ex presidente de la firma energética Endesa.
Pizarro ingresó al Partido Popular para hacerse cargo de la economía
en caso de que ese partido vuelva al gobierno. Otros asuntos que han
centralizado la discusión son los extranjeros indocumentados, que ya
levantó gran polémica después del anuncio que hizo Rajoy de que, si
gana las elecciones, establecerá un "contrato de integración de
inmigrantes".
Esa propuesta, a juicio de los socialistas y de la mayoría de los
restantes sectores políticos, trata de poner dificultades a los
inmigrantes procedentes de Iberoamérica, del norte de África y de
los países de Europa oriental.
También la lucha antiterrorista estará presente en estos 15 días de
campaña, tras la repetida afirmación de lo dirigentes del PP de que,
si los socialistas continúan en el gobierno, negociarán nuevamente
con ETA, como hicieron antes del atentado de diciembre de 2006 en la
Terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas, que costó la vida a
dos inmigrantes ecuatorianos.
Esta presunta negociación fue negada rotundamente por el ministro
Pérez Rubalcaba, al anunciar que se activaría al máximo la alarma
antiterrorista.
Pérez Rubalcaba recordó que todos los presidentes de España desde la
recuperación de la democracia negociaron con el grupo terrorista en
busca de su disolución. Así lo hicieron el conservador Adolfo Suárez
(1976-1981), el socialista Felipe González (1982-1996) y el
centroderechista José María Aznar (1996-2004).
"Mintiendo sobre ETA tuvieron que salir del gobierno y mintiendo se
van a quedar en la oposición", añadió el funcionario de Zapatero.
La campaña dialéctica, como decíamos, arreciará a partir del jueves
21 a la noche, hora local.
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