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Badri Patarkatsishvili, en una imagen de 2006. (Foto: AFP) |
El siniestro
aroma del caso Litvinenko ha vuelto a tomar la capital británica. Esta vez el
cadáver no es ruso sino georgiano pero las similitudes son alarmantes.
Por Eduardo Suárez -
El País, España
El fallecido es Badri Patarkatsishvili (52 años), líder opositor,
multimillonario y exiliado en Londres, cuyo cuerpo fue hallado en la
noche del martes 12 en
la casa de Leatherhead (Surrey) donde residía desde hace unos meses.
Scotland Yard ha dicho que analiza la muerte del multimillonario
"como sospechosa", como hace con cualquier fallecimiento inesperado.
En otoño, Patarkatsishvili desencadenó una ola de manifestaciones en Tiflis
que hicieron tambalearse al Gobierno de Mijail Saakashvili. Su estrella empezó a
declinar después de que salieran a la luz sus reuniones con un alto funcionario
de la seguridad georgiana. El Gobierno aseguró que en ellas el millonario
urdía un golpe de Estado contra su rival, extremo que él negó
pero que le desacreditó como candidato.
Hay un detalle en la biografía del líder georgiano que le acerca
peligrosamente a Alexander Litvinenko, el espía asesinado en Londres en
noviembre de 2006. Uno y otro eran personas cercanas al oligarca Boris
Berezhovsky, que vive y trabaja en Londres desde hace unos años.
Problemas con la justicia
Como él, Patarkatsishvili viene de la nomenclatura soviética. Como él,
aprovechó las privatizaciones de la era Yeltsin para amasar una suculenta
fortuna a la sombra del poder. Y como él, el georgiano tuvo también problemas
con la justicia rusa, que lo acusó de diversos episodios de corrupción.
De la mano de Berezhovsky, el georgiano ocupó cargos de responsabilidad en
editoriales y televisiones rusas y se da por hecho que la etapa londinense la
había iniciado bajo su manto protector.
Antes de postrera aventura política, el bigote engominado de Patarkatsishvili
fue un elemento recurrente en los ambientes deportivos. Tanto en seno de su país
-donde presidió el Comité Olímpico entre 22004 y 2007- como fuera de él -en
Londres se le relacionó por ejemplo con la compra del West Ham.
Hace poco más de un mes, 'The Sunday Times' sacó a la luz una grabación que
destapaba un complot para asesinar al multimillonario. Se trata de la
conversión de un sicario con un oficial de la Seguridad georgiana.
En ella se barajan dos opciones para asesinar a Patarkatsishvili. La primera
es volar por los aires su jet privado. La segunda, matarlo durante su estancia
en Londres.
"Por supuesto que sé que existe esa cinta", decía entonces Patarkatsishvili,
"tengo 120 guardaespaldas pero sé que no es suficiente. No me
siento seguro en ninguna parte y por eso no voy a Georgia. Me han dicho que hace
seis u ocho semanas [a mediados de octubre] cuatro georgianos vinieron a Londres
para urdir un plan contra mí".
Sus palabras resuenan ahora como un eco en la mañana gélida y soleada de
Londres.