En verdad, la victoria del actual Jefe de Estado, Boris Tadic sobre el
nacionalista Tomislav Nikolic demostró que la sociedad serbia está dividida
exactamente por la mitad. Entre los serbios que están a favor de la opción
europea y los serbios que prefieren una vía propia nacional.
La distancia que separó al vencedor de la maratón electoral de Nikolic
"número dos" en la lista del Partido Radical Serbio (PRS) fue apenas del 3 por
%.
Para muchos un "halcón", pues el número uno del PRS es Voislav Sheshel,
actualmente recluido en una cárcel del Tribunal Internacional de la Haya en
espera de un proceso por crímenes de guerra.
La única que sí puede celebrar la victoria es la Unión Europea (UE).
Porque una supuesta victoria de Nikolic, que ganó la primera ronda de las
presidenciales serbias, suponía para la UE la aparición de muchos problemas.
En aras de conservar el control sobre Kosovo, el líder de los radicales
serbios estaba dispuesto a adoptar medidas muy extremas, como la ruptura de
las relaciones diplomáticas con todos los países que reconocieran la
independencia de esa región habitada por una mayoría por albanesa y una
minoría serbia.
Para la conservación de la unidad territorial de Serbia, Nikolic amenazó
emprender sanciones económicas contra Pristina, entre ellas, el cierre de las
fronteras y la supresión de los suministros energéticos. Nikolic también
advirtió la posibilidad de emplazar en Kosovo unidades militares serbias.
Además, Nikolic atemorizó a Occidente con la perspectiva de que Rusia
podría emplazar bases militares en territorio serbio.
Fue una propuesta que Nikolic expuso con mucha claridad, porque estimó que
su propuesta favorecería de lleno a Moscú, al ser una de las respuestas
adecuadas para responder a la instalación de elementos del escudo
estadounidense de defensa antimisil en Polonia y la República Checa.
Cabe resaltar que Moscú no reaccionó a la oferta de Nikolic.
En vísperas de los comicios en Serbia, ambos candidatos jugaron la variante
rusa. Ambos pretendientes viajaron a Moscú y trataron de persuadir a Moscú que
expresara públicamente su apoyo.
De su visita por Moscú, Tadic regresó con resultados concretos porque se
entrevistó con el presidente ruso, Vladímir Putin y firmó con Rusia
importantes acuerdos en el campo del energético.
Nikolic, durante su estadía en Rusia, se entrevistó con el vicepresidente
del Gobierno, Dmitri Medvédev tras varios intentos de la parte serbia para
concertar ese encuentro.
Como aseguran ciertas fuentes, únicamente algunos diputados de la Duma,
cámara baja del parlamento ruso, expresaron interés por reunirse con el líder
radical serbio.
En conclusión, en la reciente campaña presidencial en Serbia los
principales candidatos jugaron la carta rusa de una forma evidente.
Pero más evidentes fueron las consecuencias tras la victoria de Tadic.
Porque las autoridades de Kosovo claramente dieron a entender que si
Nikolic llegase al poder, ellos proclamarían su independencia días después a
los comicios, incluso fijaron fechas concretas, el 9 y 10 de febrero.
Ahora, después de la reelección del actual presidente Tadic, la
proclamación de la independencia de Kosovo según expertos será aplazada.
A lo mejor, no por mucho tiempo. Según fuentes competentes en Pristina, las
autoridades albano-kosovares sólo están dispuestas a "demorar un poco la
proclamación de independencia".
A juzgar por los esfuerzos diplomáticos emprendidos, Washington y algunos
países europeos aconsejan a Kosovo esperar porque para ellos es importante
aprovechar este tiempo para echar al menos una cuchara de miel en el balde de
hiel que se le ofrece a Serbia.
En la actualidad, esa cucharada dulce es la perspectiva de Serbia de
ingresar en la UE.
No fue ocasional que los comicios serbios también fueran denominados
"referendo sobre el ingreso a la UE". En la víspera de la votación, Bruselas
dio a entender claramente a Boris Tadic sobre los dividendos que podría
recibir Belgrado en el caso de que pudiera revalidar su mandato.
Los ministros de asuntos exteriores de 27 países miembros del club europeo
prometieron firmar un acuerdo sobre el inicio del proceso de la integración
serbia a la UE el 7 de febrero, pero únicamente en el caso de la victoria de
Tadic.
Uno de los primeros pasos para abrir las puertas europeas a Serbia sería
la anulación del régimen de visados. A propósito, las conversaciones en este
sentido ya comenzaron la semana pasada con una comisión especial que llegó a
la capital serbia encabezada por el comisario europeo Franco Frattini.
"El resultado de los comicios serbios deben interpretarse como un reflejo
del deseo y la determinación de las fuerzas democráticas del país de avanzar
hacia el camino de su integración a la UE", elogió a los serbios el presidente
de turno del Consejo Europeo y el primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa.
El propio Tadic se manifestó en los mismos términos: "Felicito a todos los
habitantes de Serbia porque nuestro país vive según las leyes de la democracia
europea. Hemos demostrado a la Unión Europea el potencial democrático de
Serbia".
De todas formas, cuesta mucho comparar la victoria de Tadic (en mucho a la
participación del electorado joven, orientado hacia Europa) con un triunfo del
referendo sobre la integración europea.
Según los sondeos de opinión, el 75 % de los serbios están a favor del
ingreso a la UE, y por Tadic votó un poco más del 50 % del electorado.
Por lo visto, el 25 % restante del
electorado serbio considera que conservar Kosovo es más valioso que la
perspectiva de incorporarse a la UE, un ingreso que todavía no se sabe cuándo
podrá ocurrir.