Tras el debate en torno al emplazamiento de elementos del escudo
antimisiles estadounidense en Europa, algunos generales rusos y colegas de
otros países decidieron que llegó el momento de hablar con franqueza y no
perder el tiempo en nimiedades.
Con mucha probabilidad, en la próxima cumbre de la OTAN en abril convocada
en Bucarest, se estudiará un informe preparado por expertos occidentales sobre
la posibilidad de ataques nucleares preventivos, un asunto que también ya han
abordado los militares en Rusia.
Como informó recientemente el influyente diario británico The Daily
Telegraph, los autores del informe están convencidos de que hoy o mañana los
terroristas podrán poseer armas de destrucción masiva, y por esa razón, para
frustrar los planes de ese enemigo clandestino, el uso del armamento nuclear
se perfila como la prioridad militar más importante para el bloque atlántico.
Pero todo indica que esos planes de la OTAN no son otra cosa que una versión
adaptada de otras maquinaciones ya fraguadas por el Estado Mayor de las
Fuerzas Armadas de Rusia.
Sobre la disposición de Rusia a emprender ataques nucleares preventivos se
manifestó el Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, el
general Yuri Baluievski, en una sesión de la Academia de Ciencias Militares de
Rusia, el pasado 19 de enero. En esa ocasión Baluievski dijo, "además de su
aplicación directa en acciones de guerra, la fuerza militar rusa también
deberá ser empleada para demostrar que Rusia tiene la intención de defender
sus intereses".
Textualmente, el general ruso afirmó, "no pensamos atacar a nadie, pero
todos nuestros socios deben comprender sin la menor duda, que para defender su
soberanía, su unidad territorial y la de nuestros aliados, Rusia utilizarán
sus FFAA de forma preventiva, incluso la componente nuclear en los casos
establecidos en los documentos doctrinales".
Es extraño, pero muchos expertos militares del país consideran que la
reciente declaración de Baluievski fue otra de las tantas alusiones que se
hacen a la doctrina militar de Rusia, que otorga a Moscú el derecho a disparar
primero sus misiles con bombas atómicas. Aprobada en el año 2000, esa doctrina
estableció que Rusia además de usar su armamento nuclear como respuesta a un
ataque análogo, también empleará ese arsenal para repeler una agresión de gran
envergadura con armamento convencional, o en situaciones criticas para la
seguridad nacional y la de sus aliados. Sin embargo, en ningún momento, esa
doctrina menciona la posibilidad de que Moscú optará por emprender ataques
nucleares preventivos sin que se hayan producido agresiones o acciones de
guerra contra ella.
Ahora, esa posibilidad se menciona. Y si eso es así, entonces al menos
habrá que adoptar una nueva doctrina militar para el país porque la actual no
se corresponde con esos planes. En ese sentido parece que las cosas ya se han
puesto en marcha.
Ya a comienzos de marzo del año pasado el servicio de prensa del Consejo de
Seguridad de Rusia difundió una declaración referente a que la doctrina
militar de Rusia aprobada en el año 2000 sería modificada teniendo en cuenta
las realidades actuales. La declaración subrayó que en el proyecto de doctrina
militar para Rusia sería elaborado por el Consejo de Seguridad en cooperación
con entidades estatales y científicas competentes e interesadas en la adopción
del mencionado documento.
Es más que elocuente, que las nuevas tesis geoestratégicas de Baluievski
fueran pronunciadas desde los recintos de una entidad científica a todas luces
muy competente en la elaboración de la nueva doctrina militar de Rusia.
Si la nueva doctrina militar de Rusia acoge las tesis nucleares del Estado
Mayor, entonces tendremos unas FFAA nuevas con todas las consecuencias que se
derivan del caso.
A partir del sentido propio de la prevención, las FFAA serán rigurosamente
ofensivas, y esto exige cambios cuantitativos en los planes de movilización y
otras implicaciones en la configuración del Ejército de tierra y la Armada.
Teniendo en cuenta la geografía y el número actual de los conflictos
político-militares en los cuales está involucrada Rusia, para la ejecución de
operaciones ofensivas necesitaremos movilizar y reagrupar tropas desde el mar
Báltico hasta el Océano Pacífico.
No es difícil imaginar las consecuencias que supondrán para la economía del
país la implementación de esa estrategia, pero este no es el caso, y mejor
volvamos con las FFAA.
La disposición permanente de resolver los problemas con ayuda de la
variante militar y particularmente, mediante la opción ofensiva en diferentes
frentes, obliga a que todas las estructuras militares sin excepción, estén en
disponibilidad de combate permanente. Si esta condición no se cumple, no
funcionará la idea del golpe preventivo que deberá ser utilizado desde
diferentes puntos geográficos específicos, en el propio territorio del país,
así como desde el espacio aéreo neutral y las aguas del Océano mundial.
Si todo transcurre de acuerdo a los planes del general Baluievski, todas
las estructuras de las FFAA tendrán que ser dotadas de armas nucleares, que su
vez, deberán de estar en régimen permanente de disponibilidad de combate,
porque las circunstancias no pueden predecir, cual será la unidad militar que
tendrá que dar el primer golpe.
Cabe aclarar que aquí no se hace referencia al armamento nuclear
estratégico, sino a las armas nucleares tácticas y táctico-operativas. Es
evidente que con misiles balísticos intercontinentales o sus análogos en los
submarinos nucleares no se pueden resolver tareas militares para aniquilar
terroristas digamos en el flanco suroriental o en dirección a Estados Unidos,
los países de la OTAN o por la zona del escudo antimisiles DAM.
En otras palabras, es necesario desplegar toda la nomenclatura de recursos
nucleares tácticos, y a este grupo de armas hay que incluir las armas para
abatir objetivos en la profundidad táctica y operativa del adversario. Estos
son sistemas de tierra, para la aviación y para embarcaciones de superficie de
diferentes clases y con alcance de hasta de 1.000 kilómetros, como bombas de
aviación, torpedos, y proyectiles de artillería a reacción y convencionales.
Las armas nucleares operativo-tácticas destinadas a la solución de misiones
tácticas y operativas en el teatro de accione de guerra incluye cohetes de
alcance corto e intermedio para las tropas de infantería, la Fuerza Aérea y la
Armada, además de proyectiles de artillería y cargas nucleares tácticas para
la infantería de tierra y la marina.
Si se tiene en cuenta que Rusia frente a EEUU tiene una considerable
ventaja en armas nucleares tácticas, es fácil imaginar las profundas
dificultades que tendrán las relaciones bilaterales cuando los militares
rusos comiencen a desplegar esas armas en tierra, aire y mar.
Por supuesto que cabe hacerse la pregunta sobre las razones que motivaron
la opción hecha por los militares rusos y si existen o no alternativas para
evitar esa situación. Pero eso ya es otro tema.