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En la imagen, Taro Aso saluda al finalziar una rueda de prensa en su residencia oficial en Tokio, el 24 de diciembre de 2008.
(Foto Reuters) |
El primer ministro de Japón Taro Aso intentó reanimar a la alicaída economía
del país el miércoles al anunciar el mayor presupuesto anual en la historia
japonesa, en momentos que crecen los temores de que Japón pueda hacer frente a
una recesión larga.
IAR
Noticias
/
Reuters
Sin embargo, el destino del presupuesto está nublado por la caída de Aso en
los sondeos de popularidad y por el debilitamiento de su control sobre el
Partido Liberal Democrático (PLD).
Según los analistas, el PLD corre el riesgo de perder unas elecciones de la
cámara alta que deben realizarse para septiembre próximo.
El presupuesto para el año fiscal que comienza en abril, junto con otros dos
presupuestos adicionales para el año en curso, financiará programas de estímulo
fiscal de Aso por 12 billones de yenes. Esta suma representa algo más del 2 por
ciento del producto interior bruto de Japón.
Los ministros dijeron que el estímulo era igual o incluso mayor que las
medidas adoptadas en las otras economías grandes.
Pero también significa que el déficit primario del presupuesto de Japón casi
se triplicará, convirtiendo en casi imposible la meta que tiene Tokio de lograr
un superávit en dos años.
La turbulencia global ya ha empujado a gran parte de la economía mundial a la
recesión, llevando a las autoridades a proponer rescates y medidas de estímulo
fiscal por billones de dólares, al tiempo que bajan las tasas de interés cada
vez más cerca del cero por ciento.
"Japón no puede evitar el tsunami de la recesión mundial, pero puede tratar
de encontrar la salida", dijo Aso en conferencia de prensa, en la que ilustró
los planes de estímulo del Gobierno con un diagrama de un cohete en tres etapas.
"La economía mundial está en una recesión que sólo ocurre una vez por siglo.
Necesitamos medidas extraordinarias para responder a una situación
extraordinaria", dijo Aso.
Igualmente, cada vez hay más dudas sobre si Aso tiene la fuerza política como
para impulsar el presupuesto y otros proyectos relacionados en un parlamento
dividido, el cual, según ha dicho, no quiere disolver a la luz de los problemas
económicos.
Si bien la coalición gobernante tiene una enorme mayoría como para anular la
mayoría de las decisiones de la cámara alta, podría perder esa capacidad si
algunos legisladores oficialistas se alejaran del bloque, lo que ya no resulta
tan improbable.
Cuando el principal partido opositor, el Partido Democrático, que controla la
cámara alta con sus aliados menores, presentó un proyecto pidiendo la disolución
y elecciones, un ex ministro del Gabinete en el partido de Gobierno votó junto
con ellos.
El presupuesto de 88,5 billones de yenes (980.600 millones de dólares) para
el año que comienza en abril representa un alza de 6,6 por ciento en el gasto
respecto del presupuesto inicial para el año fiscal en curso que termina en
marzo.