(IAR
Noticias)
19-Diciembre-08
Cuando las
conversaciones de las Seis Partes sobre el programa nuclear de Corea
del Norte se encuentran al límite, Estados Unidos una vez más busca
a China por ayuda.
Por
John Feffer -
IPS
E l Pentágono todavía ve a China como una potencia
emergente y una potencial amenaza militar. Pero el Departamento de
Estado (cancillería) ha dependido de las habilidades de Beijing para
negociar con Pyongyang, y el Departamento del Tesoro espera que
China continúe comprando mercancías estadounidenses.
China también tiene una visión bifocal de Estados Unidos,
particularmente cuando se trata de la seguridad regional en Asia.
"La visión de mi país hacia Estados Unidos se ha dividido", dijo el
analista Zhu Feng, vicedirector del Centro para Estudios
Internacionales y Estratégicos en la Universidad de Beijing.
El experto participó de un seminario en Washington organizado por la
Fundación Sasakawa para la Paz.
"Tenemos halcones (el ala belicista), neoconservadores chinos, que
siempre argumentan que Estados Unidos es imperialista. Y también
tenemos moderados que creen que Estados Unidos es siempre socio de
China", explicó.
La visión predominante dentro de China es reconocer los tres papeles
que juega Washington en la región: estabiliza, gracias a su
presencia militar, logra un equilibrio, particularmente manteniendo
la paz en el estrecho de Taiwan, y también intimida.
"El reemplazo de Estados Unidos como potencia dominante es siempre
un escenario que nos asusta mucho", indicó Zhu.
El emerger de China en los asuntos internacionales ha sido pacífico.
Antes de 1979, "exportábamos la revolución y estábamos dispuestos a
pelear con cualquiera… pero en los últimos 30 años, China no ha
participado en una sola guerra".
Sin embargo, Beijing ha encabezado una modernización militar a gran
escala en la última década.
Pero para Zhu no hay contradicción. "Tenemos un fuerte sentido de
orgullo nacional. Creemos que somos una potencia mundial. Ninguna
gran potencia se sienta y espera con equipamiento militar
anticuado", señaló.
Ya que tanto China como Estados Unidos son potencias en el océano
Pacífico, no sorprende que a veces tengan visiones un tanto
paranoicas uno del otro cuando se trata de cuestiones de seguridad
regional.
Las conversaciones de las Seis Partes reúnen a China, Corea del
Norte, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón y Rusia, con el fin de
hallar una salida a la crisis causada por el programa de desarrollo
nuclear norcoreano, así como para integrar a Pyongyang a la
comunidad internacional.
Hubo varios llamados a institucionalizar estas conversaciones en un
marco de seguridad regional, creando una comisión especial.
"China siempre es un activo participante en la cooperación para la
seguridad regional. Es la única forma que tenemos de hacer realidad
nuestra seguridad y prosperidad", señaló Zhu.
A pesar de que Estados Unidos no es miembro de ciertas instituciones
regionales, como la Organización de Shanghai para la Cooperación o
la Cumbre de Asia Oriental, China considera clave el papel de ese
país en la seguridad asiática, añadió el analista.
"No creo que haya ningún chino que piense en algún futuro marco de
seguridad regional sin la participación de Estados Unidos. No creo
que China tenga ninguna ambición de sacar a Estados Unidos", afirmó.
El diplomático Mitchell Reiss, del College of William and Mary,
discrepó. "Dudo que China quiera institucionalizar la cooperación de
Estados Unidos de esta manera", dijo.
Reiss recordó que durante su periodo como director de la Oficina de
Planificación de Políticas del Departamento de Estado, hace varios
años, China se negó a participar a una serie de contactos con los
mismos integrantes de las Seis Partes.
"Beijing también trabajó duro para dejarnos afuera de la Cumbre de
Asia Oriental", añadió. "Yo no culpo a China por actuar de esta
manera. Hace 200 años Estados Unidos adoptó la Doctrina Monroe hacia
nuestros amigos de Europa para evitar que interfirieran en nuestra
esfera de influencia en América Latina. China puede ser perdonada
por adoptar una doctrina similar en su esfera de influencia".
Para Michael Mastanduno, del Dartmouth College, la interdependencia
económica de Estados Unidos y China los llevará en el corto plazo a
encontrar intereses comunes.
Pero, a largo plazo, mientras crece el poder de Beijing, ¿encontrará
aceptable un prominente papel de Washington en la región? "Es justo
decir que la respuesta es no", respondió.
"Y esto se basa en la propia experiencia de Estados Unidos. Cuando
adoptó la Doctrina Monroe, hizo todo para expulsar a los europeos.
Conforme China se haga más poderosa, y China tiene grandes
aspiraciones, es razonable creer que una versión de la Doctrina
Monroe guiará su política", sostuvo.
Esta tensión entre la cooperación a corto plazo y un conflicto a
largo plazo puede discernirse ya en las relaciones. Zhu Feng elogió
al gobierno del presidente George W. Bush por fortalecer los
vínculos, frenando las ambiciones independentistas de Taiwan y
mejorando la cooperación con India.
Al mismo tiempo, alertó una "creciente contradicción". "¿Cómo
podemos ver a nuestros socios comerciales mientras Estados Unidos
está alienando estratégicamente a China con su diálogo trilateral
con Japón y Australia o su propósito de crear una Liga de
Democracias?", preguntó.
Mastanduno recomendó que Washington mantuviera su estrategia de
cooperación económica y preparación militar. "No tenemos una opción
de contención muy clara", sostuvo.
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