China y Estados Unidos iniciaron este jueves en Pekín
dos días de discusiones en el marco de su "diálogo económico estratégico" (DEE)
consagrado a las grandes cuestiones bilaterales y en gran parte a la crisis
mundial.
IAR
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/
AFP
"La labor más importante para nosotros es plantar cara
a la crisis", lanzó el viceprimer ministro Wang Qishan en su discurso de
apertura, y subrayó que China "ha tenido una actitud responsable en todo
momento" en esta cuestión.
Wan Qishan recordó las diferentes medidas adoptadas por el Gobierno chino
para "mantener un crecimiento relativamente rápido y estable" y desempeñar un
papel de locomotora económica benéfico para todo el planeta.
El primer ministro ve necesario actuar conjuntamente "para restaurar cuanto
antes la confianza de los mercados, impedir que la crisis se agudice, que la
economía mundial entre en recesión, y atenuar el impacto en los países en
desarrollo".
También instó a Estados Unidos a actuar por su lado y proteger mejor los
intereses chinos en su territorio. "Espero que Estados Unidos tome todas las
medidas necesarias para estabilizar la economía y los mercados financieros, para
proteger los activos y las inversiones chinas en el mercado norteamericano",
dijo.
"Apreciamos el papel responsable de China durante la tormenta. Hemos saludado
su participación activa, con otros miembros del G20" en el seno de las
diferentes cumbres e instituciones internacionales, destacó por su parte el
secretario norteamericano del Tesoro, Henry Paulson, que copreside el DES con
Wang.
El secretario afirmó que esta quinta edición del DES busca reforzar la
cooperación económica chino-norteamericana y tratar temas bilaterales (energía,
medio ambiente, seguridad de los productos).
"Por primera vez en el diálogo económico estratégico, Estados Unidos y China
van a concentrarse en la manera de trabajar juntos a través de los foros
internacionales para reforzar el sistema económico mundial", declaró Paulson.
Los presidentes George W. Bush y Hu Jintao lanzaron hace dos años el DEE, una
cita semestral para evocar litigios bilaterales, como la subevaluación del yuan,
que según los países occidentales, con Estados Unidos al frente, favorece las
exportaciones chinas.
Esta reunión de alto nivel cuando el yuan, después de tres años de
fortalecimiento continuo, sufre un brusco ataque de debilidad frente al dólar,
que ha relanzado las especulaciones sobre un eventual cambio de política
monetaria de China, que de confirmarse no gustaría nada a Estados Unidos.