Los ataques de la semana pasada contra dos hoteles de
lujo de Bombay obligarán a los establecimientos de cinco estrellas, que
rivalizan en ingenio para que sus huéspedes puedan dormir tranquilos, a reforzar
sus medidas de seguridad sin transformarse en búnkeres inhóspitos.
IAR
Noticias
/
AFP
Hace tiempo que los palacios de la capital financiera
de India tratan de atraer a los ricos autóctonos, los turistas extranjeros y los
hombres de negocios proponiendo decorados de mármol, piscinas para descansar y
restaurantes de lujo.
Pero después de los atentados de la semana pasada contra los prestigiosos
hoteles Taj Mahal y Oberoi/Trident, los palacios cuentan con guardias armados,
perros entrenados y detectores de metales para los equipajes, que se suman a la
prohibición de entrar a quienes no sean clientes del establecimiento.
Los expertos en materia de seguridad advierten de que los hoteles deben
estimar el nivel exacto del riesgo y tomar las medidas adecuadas, en lugar de
reforzar brutalmente los controles para suavizarlos más tarde.
"Hay que adoptar una escala de riesgos", explica Richard Dailly, director
ejecutivo para India del despacho de consultores para seguridad Kroll.
Según Dailly, "cerrar las puertas y autorizar únicamente la entrada de los
clientes no es una forma conveniente para el funcionamiento cotidiano de los
hoteles".
Lo fundamental es el entrenamiento del personal. La semana pasada, numerosas
vidas fueron salvadas por los empleados, que desde el comienzo de los ataques
bloquearon las puertas de los restaurantes, apagaron las luces y evacuaron al
máximo de clientes por las salidas de socorro.
Por otra parte, el exceso de medidas de seguridad puede angustiar a los
clientes.
"Se recomienda enérgicamente una guardia armada para un palacio, pero debe
ser invisible", dijo Jagat Raj Trikha, presidente de la organización profesional
de empresas de seguridad privadas en India.
Esta semana se colocaron bolsas de arena en el hotel Marriott de la playa de
Juhu.
La portavoz de la cadena de hoteles que administra el Taj Mahal, propiedad
del grupo Tata, no quiso dar detalles sobre las nuevas medidas de seguridad
instauradas después de los ataques.
Algunos hoteles rechazan actualmente en sus restaurantes a clientes que no
sean huéspedes y ya no aceptan conferencias, una actividad que sin embargo
representaba una tercera parte de sus ingresos, precisó la asociación de hoteles
y restaurantes de India occidental.
Otras medidas parecen simbólicas, como registrar las carteras rápidamente en
varios establecimientos de Bombay.
A pesar de todas estas precauciones, los especialistas advierten que de todas
formas no hay que soñar con impedir todos los ataques terroristas,
fundamentalmente cuando están tan bien preparados como los de Bombay.
"La seguridad perfecta no existe. Todo grupo bien constituido y decidido a
hacer daño puede lograrlo", advirtió Dailly.