El detenido reconoció que pertenece a la organización islámica
LeT, que plantea la anexión de Cachemira a Pakistán y cuenta con el respaldo de
los servicios secretos paquistaníes. Hizo un relato de cómo se preparó el
ataque.
Por Georgina Higueras
- El País, España (*)
Las declaraciones del único terrorista capturado vivo, tras casi tres días de
sangrientos enfrentamientos en Bombay, la capital financiera de la India, entre
las fuerzas de seguridad indias y un puñado de yihadistas, están levantando
ampollas tanto en India como en Pakistán. Ajmal Amir Kasab, de 21 años, fue
capturado el jueves poco después de acribillar, junto con otro compañero que
murió en el tiroteo, al jefe del comando antiterrorista indio, Hemant Karkare.
El detenido asegura ser paquistaní y haber sido entrenado para atacar en India.
Según las declaraciones filtradas por la policía al periódico The Times of
India, Kasab se ha declarado “miembro de Lashkar e Toiba (LeT)”, la organización
radical islámica con sede en Pakistán que lucha por liberar a la Cachemira
india, poblada mayoritariamente por musulmanes. “Eramos un grupo de 24 que
seguíamos un curso de entrenamiento de LeT de un año de duración. Después de
completar el curso, diez fuimos seleccionados para la operación de Mumbai
(Bombay)”, afirma el detenido. LeT fue ilegalizada en Pakistán después de que se
verificara su participación en los atentados de 2002 contra el Parlamento indio
en Nueva Delhi, lo que colocó a los dos países al borde de una guerra.
LeT fue fundada en 1991, en plena revuelta independentista del valle de
Cachemira. Su objetivo era tanto apoyar la lucha contra India como impedir que
Cachemira se independizara en lugar de unirse a Pakistán. De ahí que contara con
el respaldo del todopoderoso servicio secreto paquistaní, el ISI, considerado un
Estado dentro del Estado. De esos años en que EE.UU., el ISI y Osama bin Laden
financiaban a los mujaidines afganos para que acabaran con el régimen pro
soviético de Kabul viene la vinculación de LeT con Al Qaida.
Kasab asegura que el curso se impartió en dos campamentos distintos, uno en
la ciudad de Mansera, en la provincia paquistaní de Punjab, y otro en
Muzzafarabad, la capital de la Cachemira paquistaní. Su maestro “en tácticas
terroristas fue el ex oficial del ejército Abdul Rahman”, añade.
El curso se dividía en siete fases. “La primera comprendía tres meses de
puesta en forma física, con duros ejercicios que incluían carreras sin descanso
de 10 a 15 kilómetros.” La segunda fase, también de tres meses, se dedicaba a la
formación en el agua: natación, surfing, buceo y remo en alta mar. “El tiempo
restante –continúa Kasab– fue dedicado al entrenamiento en las armas. Cuando
acabó el curso fuimos enviados a Mumbai (Bombay) en una corta misión de
reconocimiento.” En esos días visitó los dos hoteles, Taj Mahal y Trident-Oberoi,
que debía atacar más tarde.
En cuanto a la operación en sí, la policía afirma que Kasab ha declarado que
fue sólo ese grupo de 10 yihadistas, “con 10 granadas cada uno”, además de
explosivos plásticos, rifles AK56 y abundante munición, el que se embarcó en el
puerto paquistaní de Karachi. Ya en alta mar, secuestraron el pesquero indio
Kuber, mataron a los cuatro miembros de la tripulación y al capitán se lo
llevaron para que gobernara la nave hasta Bombay. Llegados a su destino, mataron
al capitán, y en dos botes de goma alcanzaron la costa.
El diario The Indian Express se pregunta, sin embargo, cómo es posible que
haya sólo 10 terroristas si en el Kuber, ya localizado, se han encontrado 15
mantas, 15 chalecos salvavidas y 15 cepillos de dientes, todo ello junto a otros
restos de artículos fabricados en Pakistán, desde camisetas a comida, que
revelan que en el barco viajaron 15 militantes. Las distintas declaraciones de
policías identificados o sin identificar recogidas por la prensa india se
contradicen conforme pasan las horas.
Después de que la oposición y una buena parte de la sociedad civil haya
arremetido contra el espionaje indio, al que se acusa de “total negligencia”,
The Hindustan Times aseguró ayer que los servicios de inteligencia habían
advertido hace un año que LeT planeaba atentar contra los hoteles de cinco
estrellas de Bombay, después de llegar por mar a la ciudad. A su vez, fuentes
policiales desmintieron que se hubieran encontrado explosivos suficientes para
volar los hoteles atacados y que el terrorista detenido había confesado que
pretendían “matar a 5000 personas”. La última revelación es que habían colocado
tres bombas de ocho kilos de explosivo plástico cada una, dos en las cercanías
del hotel Taj y una próxima al TridenOberoi.
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(*) Tomado de Página 12,
Argentina