Los exportadores asiáticos, ya golpeados por el enfriamiento de la demanda
occidental, están viendo cómo sus problemas se agravan por la falta de
financiamiento comercial y otras formas de crédito.
Por Peter Stein -
The Wall Street Journal
Mientras el consumo es el motor de la economía en países como Estados Unidos,
las exportaciones representan más del 46% del Producto Interno Bruto de las
principales economías de Asia, excluyendo Japón.
El miércoles pasado, Singapur, que está en recesión, informó que su producción
manufacturera se contrajo 12,6% en octubre frente a igual mes del año previo,
debido a la menor producción de electrónicos y farmacéuticos dirigidos al
consumo en el extranjero. Taiwán, que registra dos meses seguidos de caídas en
las exportaciones, anunció recientemente que su economía se contrajo 1,02% en el
tercer trimestre frente a igual lapso de 2007, su primer declive en cinco años.
El problema no es solamente la caída en la demanda, sino la menor
disponibilidad de crédito, dicen los exportadores.
Las empresas que concretan negocios en el extranjero descubren que, en
algunos casos, los bancos no están dispuestos a financiar sus órdenes por temor
a que los compradores no paguen sus cuentas. "La gente no está dispuesta a
financiarte, como si tu cliente estuviera al borde de la quiebra", dice Subir
Gokarn, economista jefe para Asia Pacífico de Standard & Poor's.