Ataques en India hacen dudar sobre la capacidad de los
hoteles de mantener a salvo a sus huéspedes.
Por
Gabriel Kahn, Yumiko Ono, Geoffrey Fowler, y
Santanu Choudhury
- The Wall Street Journal
Para los viajeros de negocios que pasan a menudo por el sudeste asiático, los
ataques contra dos de los hoteles más prominentes de Mumbai plantean una
inquietante pregunta: ¿hay algún lugar seguro donde hospedarse?
Hoteles grandes y lujosos como el Taj Mahal Palace y el Oberoi Trident Hotel,
junto a conocidas marcas de cadenas occi‐dentales como Marriott y
Sheraton, se consideran frecuentemente refugios seguros para ejecutivos que
viajan al extranjero. Muchos de estos viajeros dependen de los servicios que
estos grandes hoteles ofrecen, desde el acceso a Internet a los traductores,
para llevar a cabo sus negocios. Pero su popularidad entre ejecutivos,
especialmente los occi‐dentales, los convierten en blancos de los
terroristas.
"Los hoteles se encuentran en una posición difícil", dice Robert Grenier, ex
director de la sección antiterrorismo de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) de Estados Unidos y actual presidente de la junta de la firma de
consultoría de seguridad global Kroll Inc., una unidad de Marsh & McLennan Cos.
En los últimos años, los grandes hoteles en Asia han sido blanco de algunos
de los ataques terroristas más sangrientos. El 20 de septiembre, al menos 54
personas murieron y 250 resultaron heridas cuando un suicida detonó una
camioneta cargada de explosivos estacionada junto a un hotel Marriott en
Islamabad, Pakistán. En 2003, en Yakarta, Indonesia, un carro bomba mató al
menos a 13 personas y dejó heridas a más de 100 en el lujoso JW Marriott.
Tras estos ataques, muchos grandes hoteles en Asia han respondido con un
incremento de la seguridad, algunas veces hasta límites extremos, como pasear
perros expertos en detectar explosivos por la recepción y llevar a cabo
inspecciones rutinarias del equipaje. Pero estas medidas, muchas de las cuales
incomodan a los huéspedes, a menudo desaparecen tan pronto se disipa la
actualidad del ataque más reciente.
Bajo perfil
Grenier se pregunta si los hoteles más prestigiosos son el lugar más seguro
para los ejecutivos. "Lo mejor para los ejecutivos extranjeros, especialmente
los occidentales, es mantener un perfil bajo. Eso puede significar hospedarse en
un hotel de tres estrellas, en vez de uno de cinco estrellas, venir sin
acompañantes y no usar un auto lujoso", recomienda.
Sin embargo, Andrew Steele, gerente general de New Delhi, el hotel de 320
habitaciones de la cadena Shangri-La Hotels and Resorts, dijo que los viajeros
de negocios no estarían necesariamente más seguros en hoteles menos conocidos.
"Prefiero estar en un hotel que tome medidas activas para proveer seguridad en
todos los niveles, en vez de uno que simplemente sea más pequeño".
Al operar en países como Indonesia, que han sido origen de esta clase de
ataques terroristas, "tenemos algunos enfoques proactivos" para garantizar la
seguridad, dijo Steele. En circunstancias normales, su hotel en la capital india
lleva a cabo revisiones frecuentes de seguridad, controla los vehículos y el
equipaje y usa detectores de metales para chequear a los visitantes.
Debido a los ataques del miércoles, algunas compañías extranjeras han
impuesto prohibiciones temporales para viajar a India. Walt Disney Co. ha
cerrado su oficina en Mumbai y cancelado y aplazado viajes a la ciudad y otras
partes de India, según la vocera de la compañía Alannah Hall-Smith.
Dos grandes firmas de corretaje de Japón, Nomura Holdings Inc. y Daiwa
Securities SMBC Co., también han prohibido que sus empleados viajen a India.
Steve Vickers, presidente de la junta de FTI-International Risk, una firma de
consultoría con sede en Hong Kong, dice que muchas compañías actúan
irracionalmente cuando se trata de viajes corporativos, tomando riesgos
indiscriminados antes de un incidente y una precaución excesiva después.
Entre enero y octubre de 2008, India atrajo a 4,32 millones de turistas
extranjeros, un alza de 9,4% frente al año anterior. Un total de 5,08 millones
de visitantes extranjeros llegaron en 2007, un crecimiento de 14%. La inversión
directa extranjera en el país alcanzó un total de US$12.700 millones en 2007, un
salto de 37% frente al año anterior, según datos del gobierno.