os bomberos apagaron los restos humeantes de automóviles y motociletas en el
lugar de una de las explosiones en Guwaiti. Una de las detonaciones tuvo como
objetivo una tribunal jurídico situado en una zona de máxima seguridad, en el
área también hay edificios de oficinas y viviendas de funcionarios policiales de
alto rango.
La mayoría de las explosiones ocurrieron en mercados muy concurridos donde
decenas de personas han resultado heridas.
"Los informes policiales, 25 personas han fallecido, aunque la cifra podría
aumentar. Muchos de los cuerpos quedaron calcinados sin posibilidad de ser
reconocidos", según declaró G.P. Singh, viceinspector general de policía de
Guwahati. Al parecer, las bombas estaban escondidas en motocicletas.
De momento ningún grupo ha
reivindicado estos atentados.
Desde hace décadas el Frente Unido
por la Liberación de Asom (ULFA) lucha por la independencia de este Estado de
más de 26 millones de personas. Las autoridades suelen acusar a este grupo de la
mayoría de los atentados.
Pero en Asma y otros estados del nordeste de la India operan una veintena de
grupos armados separatistas.
El pasado mes grupos tribales y
residentes musulmanes se enfrentaron dejando una cifra de 47 muertos en esta
parte del país. Incluso este mismo mes al menos dos personas murieron y 100
resultaron heridas por la explosión de cuatro bombas, que según la Policía
habían sido colocadas por las milicias musulmanas establecidas en el vecino
Bangladesh.
Rodeado por China, Birmania, Bangladesh y Bhután, el noreste de India es una
zona delicada donde viven más de 200 tribus y ha sido escenario de sublevaciones
secesionistas desde que India obtuvo la independencia del Imperio británico en
1947.