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Un transeúnte hablando por teléfono delante de una pantalla con la cotización
bursátil de Tokio este viernes en la capital japonesa. (Foto AFP)
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La economía japonesa vivió una jornada negra el viernes: la Bolsa de Tokio
sufrió su peor desplome en 21 años y la crisis mundial se cobró su primera
víctima en el sector financiero del país, el grupo de seguros Yamato Life.
IAR
Noticias
/
AFP
El primer ministro japonés, Taro Aso, se declaró dispuesto a convocar una
cumbre de emergencia del G8 -el club de las grandes potencias presidido este año
por Japón- para buscar la forma de atajar el cataclismo financiero.
El desplome de los mercados bursátiles "alcanza un punto en el que podría
afectar a la economía real", se preocupó Aso.
Presa del pánico, la Bolsa de Tokio terminó el viernes a la baja del 9,62%,
en su peor caída desde octubre de 1987. La segunda plaza financiera mundial ha
experimentado un verdadero crac esta semana, perdiendo un 24,33%.
La caída del viernes es la tercera más importante desde la creación del
Nikkei, índice principal de la plaza tokiota, en 1950, superando al retroceso
del 9,38% registrado el miércoles.
"Es evidente que las turbulencias en los mercados financieros afectan al
conjunto de la economía", explicó Taro Saito, economista del instituto de
investigación NLI. "La caída de los precios de las acciones es un indicador del
futuro deterioro de la economía japonesa", predijo.
Yamato Life Insurance, una compañía de seguros de vida de tamaño medio, se
convirtió el viernes en la primera víctima directa de la crisis mundial en el
sector financiero japonés, que hasta ahora había escapado a las quiebras.
Ahogada en una deuda de 269.500 millones de yenes (2.000 millones de euros),
superior al conjunto de sus activos, Yamato Life se declaró en quiebra ante el
tribunal de Tokio. Es la primera vez en siete años, y sólo la octava desde 1945,
que una aseguradora se declara en bancarrota en Japón.
"Debido al caos en el mercado financiero y a la contracción del crédito, el
valor de nuestra cartera de acciones cayó rápidamente. Fue más allá de lo que
preveíamos", se lamentó el presidente del grupo, Takeo Nakazono.
El ministro de Finanzas japonés, Shoichi Nakagawa, precisó que esta quiebra
es únicamente debida a la estructura de gestión de Yamato Life y no es el
reflejo de una debilidad en el conjunto del sector japonés de los seguros.
"Considero que la quiebra de Yamato Life no entra en el marco de la crisis
financiera mundial", afirmó por su parte el ministro de Política Económica y
Presupuestaria, Kaoru Yosano.
Varias firmas del sector inmobiliario en Japón se han declarado en bancarrota
en las últimas semanas, víctimas de la contracción del crédito. La última de
ellas, New City Residence Investment, lo hizo el jueves frente a la incapacidad
de obtener fondos para comprar bienes y pagar sus deudas.
Entre abril y septiembre, las quiebras de empresas en Japón aumentó en un
15,3% interanual, según estadísticas publicadas el miércoles.
El Banco de Japón inyectó el viernes un total de 4,5 billones de yenes
(34.000 millones de euros, 46.000 millones de dólares) en el sistema bancario
para ayudar a las instituciones financieras a hacer frente a sus obligaciones.
Es la intervención de urgencia más importante del Banco de Japón, que ha
inyectado liquidez en el mercado durante 18 días consecutivos desde que comenzó
la crisis.
En este contexto de crisis, Japón participará el viernes en la reunión de los
ministros de Finanzas del G7 en Washington, donde aprovechará para proponer un
fondo de emergencias de unos 200.000 millones de dólares para los países
pequeños afectados por la debacle financiera.