La posible reconstrucción de la planta de Yongbyon supone un paso atrás en el
proceso de desnuclearización pactado por ambas Coreas, China, Rusia, Japón y
Estados Unidos.
Pyongyang había acordado desmantelar la planta como parte de las
negociaciones con Estados Unidos a través de las cuales iniciaría un proceso de
desnuclearización a cambio de ayuda económica.
Sin embargo, ese proceso quedó paralizado ante la negativa de Washington a
quitar a Corea del Norte de la lista de países promotores del terrorismo.
Volver al estado "original"
"Pronto lo van a saber", dijo a medios locales Hyon Hak-bong, representante
norcoreano durante unas negociaciones sobre energía en Corea del Sur.
"Actualmente el proceso de desnuclearización ha sido paralizado, por lo que
el proceso de reconstrucción está en marcha. Suspender el proceso no significa
dejarlo todo tal y como está".
Según John Sudworth de la BBC, el hecho de que Hyon hiciera estas
declaraciones antes de un encuentro con oficiales de Corea del Sur - en el que
se debían discutir detalles sobre el intercambio de ayuda por desarme - es un
signo de que las negociaciones, aunque vacilantes, siguen aún vivas.
Según informó Hyon, parte del material usado en el reactor destruido podía
ser reutilizado.
"Si dejamos atrás todo el equipo que fue retirado durante el proceso de
desnuclearización, se empezará a oxidar, y será nuestra pérdida. Suspender el
proceso por definición significa restaurar la situación original".
En este sentido, Hyun rechazó el reclamo estadounidense de permitirles
verificar si Corea del Norte ha detallado la totalidad de sus planes nucleares.
"(La verificación) es un tema independiente de sacar a Corea del Norte de la
lista de países que promueven el terrorismo. (...) El problema es que Estados
Unidos quiere que aceptemos un reclamo unilateral que no fue acordado por ambas
partes", apuntó.
Reconstrucción
Por el momento, la torre de refrigeración de la central de Yongbyon permanece
destruida, y gran parte de los conductos de combustible fueron desmantelados.
Los expertos creen que llevaría al menos un año reconstruir todas las
instalaciones.
Pero el gobierno de Corea del Norte ahora está gravemente airado porque,
habiendo llegado tan lejos, EE.UU. se negó a quitarlos de la citada lista.
"Ellos quieren ir a cualquier parte a cualquier hora, tomar muestras y llevar
a cabo inspecciones", dijo Hyun a la prensa.
Por su parte, Washington afirma que hasta que se acuerde un modo de verificar
que Pyongyang está actuando de buena fe no puede haber ninguna acción recíproca.
El hecho se produce en medio de las especulaciones sobre la salud del líder
norcoreano, Kim Jong-Il.
El gobierno ha desmentido los rumores de que la salud del líder es delicada.