(IAR
Noticias)
01-Septiembre-08
|
 |
|
Una protesta en Karachi contra la violencia que causó al menos cuatro estudiantes muertos. |
La capital, Islamabad, está a oscuras sólo iluminada por los faros de los
retenes policiales. Los talibán prometen un durísimo ataque. El país tiene elecciones el 6
de setiembre.
Por Maria Laura Avignolo -
Clarín
Toda la ciudad está a oscuras, salvo en las avenidas. Las compañías
eléctricas le han cortado la provisión de electricidad a Pakistán, un Estado
fundido, porque no les paga. Esas calles negras e intimidantes del sábado a la
noche sólo se alumbran con los poderosos reflectores de los retenes policiales,
que se multiplican en las esquinas. Islamabad está en alerta máxima: espera un
ataque terrorista, cuando la comisión electoral confirmó esa misma noche que
serán tres los candidatos para las elecciones presidenciales indirectas del
próximo 6 de setiembre.
"Un ataque terrorista inminente se espera en tres de las ciudades más
importantes del país. Contamos con información que lo confirma. Extremen las
precauciones", anunció la Agencia Nacional de Inteligencia el sábado a la tarde
por la tevé. Lahore, Karachi y la capital paquistaní están entre los objetivos.
Un vocero talibán, Maulvi Omar, dijo que el gobierno se ha quedado sin tiempo
para frenar las operaciones en Swat. "Nuestro ultimátum ya ha finalizado. Va a
haber un ataque y nuestro turno llegará mañana o cuando sea", anunció, desde una
mezquita en la región tribal de Bajur.
Asif Ali Zardari, el viudo de la asesinada Benazir Bhutto y candidato principal
en estas elecciones por el PPP, fue trasladado por seguridad desde su mansión en
el enclave diplomático a una residencia del premier en las montañas cercanas a
Islamabad. Se teme un atentado contra su vida.
La amenaza no sorprende. Es parte de la operación "ojo por ojo" de la "guerra
contra el terror", que Pakistán padece y paga duramente con 1.000 muertos
civiles en un año en atentados. Ese mismo sábado, el ministro del interior
anunció que murieron 532 personas en los bombardeos del Ejército en Swat, el ex
paradisiaco valle turístico a un hora de la capital paquistaní, donde se han
asentado los talibanes y Al Qaeda.
Un drone norteamericano (avión sin piloto) mató con un misil lanzado desde
Afganistán a cinco personas en Wana, en el sur de Waziristan. Cuatro "árabes",
sinónimo de Al Qaeda en Pakistán, se encuentran entre los muertos. Desde
Balouchistán, en la frontera con Afganistán y con toque de queda, se informó que
hay al menos 1.100 personas "desaparecidas" en la guerra sucia.
El alerta es más que serio pero no inmuta a los paquistaníes ni a los
diplomáticos extranjeros acreditados, que se han acostumbrado a vivir en
convivencia con el miedo en Islamabad. Las calles se vacían automáticamente por
precaución después del anuncio, pero llevan seis meses con esa estrategia: los
atentados se hacen con kamizakes suicidas. Los mercados están vacíos, con los
comercios al borde de la quiebra entre el terrorismo y la inflación del 36% en
los alimentos, Los empleados se aburren en estado de letargia porque se acabaron
los clientes y los turistas. Los restaurantes con clientela internacional son un
desierto. Después del ataque al famoso restaurante italiano "Luna Caprese" en
Islamabad porque servía alcohol, los extranjeros evitan salir de noche a otros
lugares que no sean casas de amigos.
"Hoy es una noche peligrosa y deberíamos quedarnos en casa. Pero si es por eso,
nunca podríamos salir porque llevamos meses en estado de alerta máxima. Al final
uno se habitúa al riesgo, a confrontar el destino", contó una diplomática
latinoamericana acreditada en Islamabad. Otros 100 compartían su criterio y
celebraban el cumpleaños de un embajador con vino blanco y whisky, en un jardín
aireado por ventiladores.
|