l paquistaní Ahmed Rashid es considerado el más importante experto del
mundo en el movimiento Talibán. Su libro "La sombra de los talibanes" es un
best seller internacional y su último trabajo, "Descenso hacia el caos", es
una acerba crítica a la política de Estados Unidos y de sus aliados respecto
de Afganistán y Pakistán desde 2001.
-¿Cuál es la situación del movimiento Talibán, en Afganistán y
Pakistán?
-Asistimos hoy a la primera doble ofensiva de los talibanes en Afganistán y
Pakistán. La estrategia talibana es ahora ganar tantos territorios como sea
posible, ganar toda la influencia que sea posible sobre la población y crear
una crisis tal en el seno de la OTAN que uno o dos países anuncien su retiro
de la coalición militar presente en Afganistán. Igualmente, los talibanes
buscan oportunidades para intervenir en el escenario internacional a causa
de la elección estadounidense y del vacío que va a haber durante algunos
meses en Estados Unidos. Y aunque los estadounidenses quisieran enviar
refuerzos a Afganistán, no podrían hacerlo. Los talibanes dan a su combate
una verdadera dimensión política y estratégica. Habrá más y más combates
hasta la asunción del nuevo Presidente estadounidense. Luego, un día,
Washington y la OTAN estarán obligados a negociar con el Talibán.
-El doble ataque contra la base estadounidense de Khost, contra
la patrulla francesa cerca de Kabul ¿es la señal de una intensificación de
las operaciones talibanas?
-Centenares de combatientes están llegando desde Irak, combatientes árabes.
Llegan también muchos paquistaníes e islamistas de Cachemira y del Asia
central. Todas esas personas están bien entrenadas y mejor armadas que
antes. La operación contra los soldados franceses no es tan extraordinaria.
Los ataques y los atentados suicidas son cada vez más sofisticados y van a
continuar. Los combatientes son reclutados del otro lado de la frontera, en
Pakistán. No olvidemos que hay tanto pashtunes paquistaníes como afganos.
Los talibanes no tienen problemas para encontrar combatientes. En general,
una guerrilla pierde una guerra porque carece de hombres y de recursos. Pero
es difícil vencer a una insurrección que no tiene problemas de combatientes
ni problemas de recursos financieros; los talibanes pueden contar con el
dinero de la droga.
-Más allá del movimiento talibán estructurado y militarizado,
¿hay una insurrección popular pashtu?
-Es evidente que los bombardeos de la OTAN, el uso excesivo de la fuerza
aérea y los muertos civiles, han herido a las poblaciones. La sangre de los
civiles es una de las razones del éxito del reclutamiento talibán en
Afganistán. Las otras razones son religiosas, tribales, familiares
EL REFUGIO PAQUISTANÍ
-¿El problema principal no ha pasado acaso a ser Pakistán, donde
están basados los talibanes y sus aliados?
-Aquellos a los que se llama hoy los talibanes paquistaníes son tribus
pashtu que acogieron en 2001, tras su derrota en Kabul, a los talibanes
afganos y a los hombres de Al-Qaeda. En esa época, esos islamistas
paquistaníes no estaban muy organizados, aunque habían combatido junto a los
talibanes en Afganistán en los años 90. Luego, los años vividos en Pakistán
al lado de los talibanes afganos y de Al-Qaeda los acercaron y les reportó
enormes cantidades de dinero. Esas tribus pashtu paquistaníes han ganado en
influencia, han formado sus propias milicias y tienen hoy su propia agenda.
Talibanizaron el noroeste de Pakistán. Eso benefició también a los talibanes
afganos, que encontraron un verdadero refugio en Pakistán.
-Afganistán y la India acusan a los servicios secretos
paquistaníes, el ISI, de sostener a los talibanes. Acusaciones recogidas por
Washington
-Es difícil medir la implicación del ISI. Pero es indiscutible que ataques
tan sofisticados como los atentados suicidas en Kabul y el atentado contra
Karzai fueron dirigidos desde Pakistán. También es allí donde los talibanes
aprenden sus nuevas tácticas y reciben los explosivos. Todo eso es el
resultado de las negligencias de EEUU, que se ha negado a mirar lo que
ocurría en el lado paquistaní de la frontera y, por supuesto, porque fueron
a involucrarse en Irak.
-¿Cree usted en un próximo cambio de la política paquistaní
respecto de los talibanes?
-Espero un cambio. El Estado paquistaní está en peligro, la estabilidad de
Pakistán está amenazada. No se puede separar a los movimientos talibanes
afgano y paquistaní, ya que los talibanes afganos ofrecen su legitimidad y
ejercen un liderazgo sobre los talibanes paquistaníes. El Gobierno
paquistaní y el ejército deben reaccionar. El jefe del ejército paquistaní
acaba de realizar una visita a Kabul, por primera vez. El ejército
paquistaní retomó el combate en las zonas tribales; espero que la ofensiva
sea seria y durable.
-¿Se puede esperar, a su juicio, un cambio en la estrategia
estadounidense?
-EEUU debe comprender que esta crisis es una crisis regional. Pretender que
la guerra afgana puede ser contenida al interior de las fronteras de
Afganistán siempre ha sido un error mayúsculo. Esta guerra concierne también
a Pakistán, el Asia central, Irán. Los talibanes se han convertido en un
fenómeno regional; es necesaria por lo tanto una iniciativa diplomática
regional. Hay que hablar con todos los países de Asia central. También hay
que persuadir a la India de que ayude a Pakistán a resolver sus problemas de
inseguridad llegando a un arreglo en la cuestión de Cachemira.
EL PODER TALIBÁN
-Los talibanes se acercan a Kabul. ¿Cree usted que puedan un día
conquistar la capital afgana?
-Los talibanes no son lo suficientemente fuertes para conquistar una ciudad,
y la OTAN es militarmente demasiado poderosa. Pero las fuerzas occidentales
van a ser sitiadas en las ciudades y en las bases militares. Personal
humanitario ha sido muerto y las ONG sueñan con irse del país. La economía
está moribunda. Afganistán se paralizará.
-¿Es Al-Qaeda más o menos poderoso que antes del 11 de
septiembre?
-En Pakistán y en la región, Al-Qaeda es hoy mucho más fuerte que en 2001.
Los talibanes han recibido un fuerte apoyo de Al-Qaeda, han aprendido nuevas
tácticas, han aprendido a organizar atentados suicidas, a organizar su
comunicación mediática. La reorganización de los talibanes desde 2001 lleva
la firma de Al-Qaeda. Además, la organización sigue entrenando a extranjeros
en bases seguras. Árabes, por supuesto, pakistaníes, pero ahora también, lo
sabemos, europeos. Al-Qaeda sin duda que ha sufrido en Irak, pero aquí es
cada vez más poderosa.