Ahora viene la parte difícil. Para un país que ha logrado tanto, China tiene un futuro
sorprendentemente turbio. Su período inicial de crecimiento acelerado provino de
políticas y tendencias que en su mayoría han cumplido su ciclo.
Por Andrew Batson y Jason Dean - The Wall Street Journal
Buena parte del auge económico fluía de una combinación
relativamente simple, aunque difícil de ejecutar, de estabilidad política y
liberalización económica que permitió que un país principalmente agrícola y
tecnológicamente atrasado alcanzara al resto del mundo. A medida que la
población envejece y se hace más urbana y su industria queda menos aislada del
resto del mundo, se reducirán las ganancias de ese proceso.
"Las estrategias que han ayudado a que China crezca de la
pobreza a sus niveles actuales no rendirán los mismos dividendos en el futuro",
dice Homi Kharas, ex economista jefe para Asia del Banco Mundial y actual
académico del centro de estudios Brookings Institution. "China necesita
adaptarse a esta realidad".
Eso no significa que China no podrá mantener el impulso que
lleva desde que comenzó sus reformas en 1978, pero el país tendrá que hallar
nuevas fuentes de crecimiento y enfrentar desafíos con los que no está
familiarizado.
El sólido desempeño de China en los Juegos de Beijing
probablemente le dará al país una inyección de confianza. En respuesta a las
preocupaciones sobre la sostenibilidad de su crecimiento, las autoridades se han
embarcado en lo que llaman una "transformación del modelo económico de
crecimiento".
La inversión en investigación y desarrollo ha aumentado más de
20% al año, lo cual debería entregar dividendos en innovación y una mayor
eficiencia.
El gobierno ha expandido el acceso a la educación superior y
las empresas privadas representan una creciente parte de la economía. La forma
en que China supere estos desafíos tiene enormes repercusiones para el resto del
mundo.
China enfrenta muchos retos, pero tres son clave:
Población
Los precedentes no son muy alentadores. Muchos países en
desarrollo en América Latina y Medio Oriente se estancaron después de períodos
de rápido crecimiento. Los economistas a veces llaman a esto "la trampa de los
ingresos medios" debido a que muchos países han fallado a la hora de lograr el
crecimiento consistente que les daría una mayor prosperidad.
China está en un umbral crucial, ya que no es pobre, pero dista
mucho de ser rica. Ocupa el lugar 100 en términos de ingresos por habitante, por
encima de Namibia, pero detrás de Colombia. El presidente Hu Jintao
frecuentemente llama a esto un "período crucial" para las reformas.
En los próximos años, China pasará a ser una sociedad
mayoritariamente urbana. La migración de más de 10 millones de agricultores a
las ciudades ha impulsado la economía, pero el balance entre lo urbano y lo
rural eventualmente se estabilizará y la gente tendrá que encontrar otras formas
de incrementar sus ingresos.
Además, la población en edad laboral comenzará a reducirse
después de 2015, lo que implica que un número menor de trabajadores tendrá que
sostener a un creciente número de jubilados.
Para un país que ha logrado tanto, China tiene un futuro
sorprendentemente turbio. Su período inicial de crecimiento acelerado provino de
políticas y tendencias que en su mayoría han cumplido su ciclo.
Buena parte del auge económico fluía de una combinación
relativamente simple, aunque difícil de ejecutar, de estabilidad política y
liberalización económica que permitió que un país principalmente agrícola y
tecnológicamente atrasado alcanzara al resto del mundo. A medida que la
población envejece y se hace más urbana y su industria queda menos aislada del
resto del mundo, se reducirán las ganancias de ese proceso.
"Las estrategias que han ayudado a que China crezca de la
pobreza a sus niveles actuales no rendirán los mismos dividendos en el futuro",
dice Homi Kharas, ex economista jefe para Asia del Banco Mundial y actual
académico del centro de estudios Brookings Institution. "China necesita
adaptarse a esta realidad".
Eso no significa que China no podrá mantener el impulso que
lleva desde que comenzó sus reformas en 1978, pero el país tendrá que hallar
nuevas fuentes de crecimiento y enfrentar desafíos con los que no está
familiarizado.
El sólido desempeño de China en los Juegos de Beijing
probablemente le dará al país una inyección de confianza. En respuesta a las
preocupaciones sobre la sostenibilidad de su crecimiento, las autoridades se han
embarcado en lo que llaman una "transformación del modelo económico de
crecimiento".
La inversión en investigación y desarrollo ha aumentado más de
20% al año, lo cual debería entregar dividendos en innovación y una mayor
eficiencia.
El gobierno ha expandido el acceso a la educación superior y
las empresas privadas representan una creciente parte de la economía. La forma
en que China supere estos desafíos tiene enormes repercusiones para el resto del
mundo.
China enfrenta muchos retos, pero tres son clave:
Población
Los precedentes no son muy alentadores. Muchos países en
desarrollo en América Latina y Medio Oriente se estancaron después de períodos
de rápido crecimiento. Los economistas a veces llaman a esto "la trampa de los
ingresos medios" debido a que muchos países han fallado a la hora de lograr el
crecimiento consistente que les daría una mayor prosperidad.
China está en un umbral crucial, ya que no es pobre, pero dista
mucho de ser rica. Ocupa el lugar 100 en términos de ingresos por habitante, por
encima de Namibia, pero detrás de Colombia. El presidente Hu Jintao
frecuentemente llama a esto un "período crucial" para las reformas.
En los próximos años, China pasará a ser una sociedad
mayoritariamente urbana. La migración de más de 10 millones de agricultores a
las ciudades ha impulsado la economía, pero el balance entre lo urbano y lo
rural eventualmente se estabilizará y la gente tendrá que encontrar otras formas
de incrementar sus ingresos.
Además, la población en edad laboral comenzará a reducirse
después de 2015, lo que implica que un número menor de trabajadores tendrá que
sostener a un creciente número de jubilados.
Recursos
La presión para cambiar también proviene de cómo el crecimiento
chino ha reducido el suministro global de energía y materias primas, así como
sus propios recursos de aire limpio, tierra y agua potable. Si no mejora su
eficiencia, su expansión será frenada por la falta de tales materiales.
Hasta el momento, el gobierno está retrasado en su intento por
recortar la cantidad de energía que se requiere para producir cada yuan
resultante de la producción económica. Logró un descenso de apenas 2,9% en el
primer semestre de 2008, menos que el 3,7% del año pasado. Los economistas dicen
que los bajos precios de la energía impuestos por el gobierno deben ajustarse a
precios de mercado para que se cree los incentivos para conservar.
Inequidad
Tan sólo 30 años después que comenzó a alejarse del socialismo,
China se ha vuelto una de las sociedades menos equitativas del mundo, según la
brecha entre los ricos y pobres. Es incluso más desigual que Estados Unidos.
Resolver esto requerirá la reforma de una dilapidada red de
servicios sociales, algo en lo que el gobierno está trabajando, pero también
requerirá cambios más profundos.
El partido Comunista también tendrá que encontrar formas de
hacer que el gobierno apoye más a los que no se han beneficiado del auge
económico, una tarea difícil ya que exigirá que quienes están en el poder
cambien un sistema que los ha beneficiado.