Más de 90 civiles murieron en el oeste de Afganistán en un bombardeo de la
coalición bajo mando estadounidense, confirmó una investigación oficial afgana
que llevó al cese de un general por la falta de coordinación entre las fuerzas
norteamericanas y las de ese país.
La tragedia ocurrió el viernes, cerca del pueblo de Azizabad, en el distrito
de Shindand, donde los talibanes están muy presentes, a unos 120 km de Herat, la
gran ciudad del oeste de Afganistán.
"Fuimos al lugar y constatamos que el bombardeo fue muy intenso; muchas casas
fueron destruidas y más de 90 civiles, la mayoría mujeres y niños, murieron",
declaró el domingo a la AFP Nematulá Shahrani, ministro de Asuntos Religiosos y
presidente de la comisión de investigación realizada por Kabul.
Shahrani precisó que este domingo se reuniría con soldados estadounidenses.
"Afirman que había talibanes en la región, pero deben probarlo", subrayó.
"Considero que no hay ninguna coordinación entre las tropas afganas e
internacionales, pese a las reiteradas peticiones en este sentido del
presidente", denunció al precisar que bombardeos de ese tipo "alejan a la
población del gobierno. La gente está muy enfadada".
En este contexto, el jefe del Estado afgano, Hamid Karzai, cesó el domingo al
general para el oeste de Afganistán por "negligencia" y "retención de
información".
Karzai "ordenó el cese inmediato" del general Jalandar Behnam y del general
Abdul Jabar por negligencia y retención de información sobre el ataque aéreo
trágico e irresponsables contra Azizabad", según un comunicado de la oficina del
presidente afgano.
Hasta ahora, el ministerio afgano del Interior había cifrado las víctimas
civiles en 76.
"La tragedia es mucho más grave de lo que pensamos inicialmente", reconoció
el domingo el general Mohammad Zaher Azimi, portavoz del ministerio de Defensa,
sin dar cifras.
La Casa Blanca lamentó este domingo la "pérdida de vidas inocentes" pero sin
confirmar la cifra de 90 muertos.
"Lamentamos la pérdida de vidas inocentes entre los afganos, a quienes
debemos proteger", anunció el portavoz de la Casa Blanca Tony Fratto.
"Las fuerzas de la coalición toman precauciones para evitar la muerte de
civiles, contrariamente a los talibanes y a los militantes quienes tienen como
blanco a civiles y los ponen en peligro", agregó Fratto.
La coalición ha abierto una investigación. Hasta ahora siempre había negado
que su bombardeo hubiese causado víctimas civiles, limitándose a asegurar que
sólo murieron 30 talibanes.
Sobre el terreno, la zona estaba tranquila el domingo, tras unas
manifestaciones que degeneraron en violencia el sábado.
Algunos periodistas que se trasladaron a la zona bajo escolta policial vieron
casas destruidas pero, al parecer, las víctimas ya habían sido enterradas. En un
cementerio se podían apreciar 20 nuevas tumbas.
Si se confirman las 90 víctimas se trataría del mayor error de las fuerzas
internacionales en Afganistán desde la expulsión de los talibanes, a finales de
2001.
Las fuerzas de la coalición son acusadas regularmente de causar muertes
civiles en sus enfrentamientos con los talibanes.
Según la Comisión afgana independiente de Derechos Humanos, más de 900
civiles murieron desde principios de año a causa de la violencia en el país
asiático.