(IAR
Noticias)
25-Agosto-08
EFE
Mientras continúa un duro
regateo político por la sucesión de Pervez Musharraf, Pakistán ha sufrido este
sábado una nueva jornada de violencia alrededor de medio centenar de muertos en
atentados talibanes y en combates del Ejército contra la insurgencia.
La jornada
del sábado fue especialmente sangrienta en el valle septentrional de Swat,
donde se registraron sendos atentados contra dos puestos policiales, que
causaron entre seis y 18 muertos, según las distintas fuentes.
Un terrorista lanzó un vehículo cargado de explosivos contra el puesto de
policía de Charbagh, a unos 10 kilómetros al norte de Mingora, la cabecera del
distrito de Swat.
La explosión fue tan potente que destruyó también viviendas y tiendas de las
proximidades.
El líder del gubernamental Partido Popular (PPP) y viudo de Benazir Bhutto, Asif
Zardari, �que será candidato a la presidencia de Pakistán que Pervez Musharraf
abandonó el pasado lunes� condenó el "ruin ataque" en un comunicado, en
el que dijo que 15 policías habían resultado muertos.
Por su parte, el portavoz de los talibanes paquistaníes del valle de Swat,
Muslim Khan, asumió la responsabilidad del ataque.
Este jueves, este mismo grupo se atribuyó otros dos atentados suicidas en las
afueras de la capital paquistaní que dejó al menos 64 muertos y cerca de 80
heridos.
Un segundo atentado se registró en la zona de Abuha, también en el valle
de Swat, en el que un puesto policial que se encontraba vacío fue destruido con
explosivos detonados por control remoto.
Tres personas, entre ellas dos niños que jugaban en la zona, fallecieron en este
ataque y varias más resultaron heridas, según coincidieron todas las fuentes.
Tras los atentados, el Ejército volvió a enzarzarse en combates con los
talibanes de Swat, en la conflictiva Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP).
Los enfrentamientos se registraron en Kabal y causaron al menos 30 muertos entre
los insurgentes, según el Ejército, aunque los talibanes negaron este extremo.
Una fuente que la cadena Geo TV no identificó aseguró que en los combates
murieron tres miembros de las fuerzas de seguridad y cinco talibanes, así como
también una niña. De acuerdo con esta versión, otros seis civiles, entre ellos
tres menores, resultaron heridos.
Los combates entre el Ejército y la insurgencia se reprodujeron también en la
demarcación tribal de Bajaur, donde más de 600 personas han muerto en los
últimos 15 días de operación militar.
Nueve civiles resultaron muertos al ser alcanzada su vivienda por fuego de
mortero en la zona de Khar, en Bajaur, según la cadena "Dawn".
La gravedad de la situación ha llevado a la Cruz Roja a lanzar una operación de
ayuda para los más de 200.000 desplazados por los combates en Bajaur.
"Pese a los esfuerzos de las autoridades locales y de las ONG, estos desplazados
necesitan urgentemente cosas básicas como comida, agua limpia y albergue", dijo
el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en un comunicado difundido el
viernes en Ginebra.
Tras la dimisión de Musharraf, el movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP),
que aglutina a los grupos talibanes paquistaníes, ofreció al Gobierno reanudar
las conversaciones de paz.
No obstante, los atentados han continuado y el TTP amenazó con más si
continúan las operaciones del Ejército contra los insurgentes.
En este contexto de violencia, los dos principales partidos de la coalición del
Gobierno mantuvieron este sábado nuevas negociaciones, sin llegar a ningún
acuerdo sobre la sucesión de Musharraf.
El líder de la Liga Musulmana-N, Nawaz Sharif, que recibió en su casa de Lahore
(este) a una delegación del PPP, condicionó su apoyo a la candidatura de Zardari
para la Presidencia a la restitución este mismo lunes de los jueces expulsados
por Musharraf en 2007. Sharif había dado el viernes de plazo hasta el miércoles.
El Tribunal Supremo descabezado por Musharraf en 2007 llevaba casos contra su
reelección como presidente, y también contra la amnistía que había concedido a
Bhutto y Zardari, retornados a Pakistán en octubre de ese año. |