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La decadencia de Pakistán
La herencia de Musharraf |
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(IAR
Noticias)
25-Agosto-08
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Pervez Musharraf y George W. Bush: El
presidente renunciante ha sido aliado clave de la
política estadounidense en la región |
Abandona a Pakistán
desestabilizado y con un creciente avance de las fuerzas talibanas que quieren
imponer la dura ley islámica en todo Asia Central.
Por Gustavo Sierra - Clarín
El dictador Pervez Musharraf se va dejando como herencia un grave
problema para EE.UU. y buena parte del resto del mundo. Abandona a Pakistán
desestabilizado y con un creciente avance de las fuerzas talibanas que quieren
imponer la dura ley islámica en todo Asia Central. En un movimiento de pinzas,
el hombre que Musharraf había derrocado hace nueve años, Nawaz Sharif de la
Liga Musulmana, y el viudo de la ex premier Benazir Bhutto, Asif Ali Zardari
del Partido Popular, lograron que el veterano general anunciara su renuncia
antes de afrontar un juicio político. Pronto se va al exilio en Arabia
Saudita.
En su discurso, Musharraf recitó lo mismo que viene diciendo desde el primer
día en que se instaló en el magnífico palacio de gobierno de Islamabad: que
logró controlar a las fuerzas islamistas extremistas y que hizo crecer a la
economía como nunca antes en la historia del país. Dos falacias. Los talibanes
paquistaníes están más fuertes que nunca y se lo demostraron con dos atentados
en esa semana que dejaron más de 100 muertos y centenares de heridos. Y la
economía sólo mostró vitalidad gracias a los 10.000 millones de dólares que
EE.UU. le dio por ser un aliado en la lucha antiterrorista en Afganistán. Por
lo demás, los 170 millones de paquistaníes padecen un 51% de analfabetismo,
pobreza del 34% e inflación de proporciones argentinas.
Ahora todo queda en manos de estos dos partidos políticos que se disputarán
las elecciones del 6 de setiembre. Y el debate no gira en torno a cómo van a
controlar este país sembrado de ojivas nucleares sino cómo van a salvar su
propia camiseta. La pelea es sobre si restituyen o no al jefe de la Corte
Suprema y otros 60 jueces echados por Musharraf. Un tema importante si por
debajo no se escondieran asuntos personales. Sharif cree que si vuelven los
magistrados invalidarán la candidatura de su rival, Zardari, acusado de
corrupción. Una dirigencia que no pareciera estar en condiciones de restaurar
la democracia plena y mucho menos restaurar la economía y controlar el avance
talibán.
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