(IAR Noticias)
05-Agosto-08
EP
Las autoridades indias anunciaron hoy que abrirán una investigación para
determinar si hubo algún tipo de negligencia relacionada con la estampida de
fieles hindúes en la que murieron ayer al menos 145 personas en el templo de
Naina Devi, en el distrito de Bilaspur (estado indio de Himachal Pradesh,
norte). Al menos 40 menores fallecieron en la estampida, según fuentes
policiales.
Los rumores de una avalancha de tierra provocaron la estampida de los
peregrinos que bajaban por una pequeña senda montañosa. Las personas que
descendían se encontraron de bruces con otra multitud que pretendía ascender por
el sendero. Muchos murieron aplastados, mientras que otros cayeron por los
acantilados tras ceder las verjas y vayas que impedían el acceso a las laderas
de las montañas. Más de cien personas más resultaron también heridas en el
incidente.
Las autoridades indicaron que el número de peregrinos se incrementó
drásticamente durante el fin de semana, ya que estos días se celebra el festival
de Sharavan Ashtami, un acontecimiento religioso de nueve días de duración que
comenzó el pasado sábado. La cantidad de fieles hindúes que acudieron al templo
hizo que el personal de seguridad se viera superado.
"Hay dos caminos que llevan al templo, pero las vallas colocadas para
guiar el tráfico humano se rompieron y en el tumulto todo se salió de madre",
explicó un responsable gubernamental, Rakesh Kapoor, en declaraciones a Reuters.
"Estaba lloviendo copiosamente y la multitud se incrementó abrumadoramente
y tan pronto como paró la lluvia la gente trató de moverse apresuradamente.
Entonces los rumores de un corrimiento de tierra provocaron la estampida", dijo.
Los supervivientes describieron cómo la gente saltaba a una muerte segura
desde el desfiladero en un intento desesperado de evitar la estampida. "Un
hombre zarandeaba a su hijo entre sollozos para averiguar si estaba vivo",
declaró uno de los supervivientes, Vindo Bala, de 52 años, en declaraciones a
Reuters.
Los testigos relataron a la Policía cómo los agentes contemplaban
impotentes cómo miles de personas corrían cuesta abajo llevándose por delante
vallas y separadores. "Ninguno de los policías ni de los responsables ayudaba y
sólo los propios peregrinos se ayudaban unos a otros bajo la intensa lluvia",
indicó Bala.
La gente llevaba a sus familiares muertos o heridos en camillas
improvisadas con ropa. Lograron llegar a las clínicas sólo para percatarse de
que tenían muy poco personal y carecían de los medicamentos apropiados o
suficientes para atender a los heridos.
Mientras, los responsables del templo de Naina Devi
aseguraron que el festival religioso seguirá adelante y finalizará el 11 de
agosto tal como estaba previsto.