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ASIA  

 

China: la tercera economía del mundo bajo la mirada de todo el planeta

La gran jugada política del gigante asiático en los Olímpicos

 
 

 (IAR Noticias) 04-Agosto-08

Juegos Olimpicos Pekin 2008

Con claroscuros, Beijing aceptó el desafío de organizar los Juegos Olímpicos como una ventana para mostrar un perfil nuevo y moderno de China. Y logró exhibir enormes avances y esfuerzos. Pero también importantes deudas sociales.

Por Alejandra Pataro - Clarín

China. El país más poblado del globo será anfitrión estos días del mayor evento deportivo del planeta bajo una crítica mirada internacional que --como nunca antes-- la escrudiñará en su propio territorio.

Por primera vez en 28 años, un régimen comunista vuelve a ser sede olímpica después de Moscú en 1980. La pregunta (casi) obligada parecer ser entonces ¿cómo es éste gigante asiático que recibe al mundo en esta magnífica cita del deporte? Veamos.

Por un lado está Beijing, transformada, embellecida, tras una inversión de 40 mil millones de dólares en infraestructura, con su aeropuerto faraónico, las nuevas líneas de subte, sus flamantes rascacielos. Esa es la China que el régimen querrá mostrar y vender a lo largo de dos semanas.

Imagen de modernidad, de crecimiento, de desarrollo, de un país que busca borrar de la memoria colectiva mundial la masacre de Tiananmen de 1989. También querrá reflejar sus logros en la lucha contra la contaminación a la que ha dedicado US$ 17 mil millones y la plantación de cientos de miles de árboles.

China buscará enviar el mensaje de que ha hecho los deberes como sede olímpica. Pero, tal vez, no lo suficiente. Los niveles de contaminación no logran bajar a los estándares aconsejados por la Organización Mundial de la Salud. En el horizonte asoman nuevas medidas de emergencia, más drásticas, para controlar la polución. Se han cerrado industrias alrededor de Beijing y parte del parque automotor quedó estacionado. Pero las partículas derivadas de la combustión siguen acumulándose en el aire, triplicando los niveles deseados y entorpeciendo la visibilidad.

El desarrollo acelerado chino, producto de las reformas de Deng Xiao Ping en 1978, explica en buena parte la contaminación rampante. "El crecimiento --admitió meses atrás el presidente Hu Jiintao-- nos costó demasiado caro en lo que respecta a recursos y medio ambiente".

Con 1.300 millones de habitantes, el gigante asiático es hoy la tercera economía del planeta y propulsor del crecimiento global, con sus importaciones de productos primarios, lo que explica, también en parte, el aumento del precio de los alimentos; la nueva pesadilla global de estos tiempos. Consultoras, como Ecolatina, advirtieron que la recesión en la puerta de los EE.UU. probablemente enfríe el acelerado crecimiento chino pero en apenas medio punto respecto de 2007, de 10 a 9,5%.

La realidad es que los Juegos Olímpicos serán un renovado estímulo al crecimiento bajo la ecuación "festival de inversión + consumo". Sólo por los juegos, unos 600.000 extranjeros estan aterrizando en Beijing, atestando hoteles y consumiendo.

En todo 2008, los cálculos dicen que 4,5 millones de turistas pisarán suelo chino, con casi 5 mil millones de dólares en el bolsillo para gastar. Las empresas de servicios, de turismo y de artículos deportivos tendrán su hora de fama en estos juegos. Algunos pequeños fabricantes locales podrán ver sus nombres exhibidos junto a colosos como Nike o Adidas.Pero la gran pregunta es ¿qué ocurrirá cuando la antorcha olímpica se apague?.

El desarrollo chino no se reparte en casa, se exporta. Y además no todo es cuestión de imagen. El sistema político chino sigue siendo un lugar cerrado y de controles.El mayor aplazo quizá sea en materia de derechos humanos. Amnistía Internacional difundió un duro informe, a diez días de los juegos, en el que denunciaba "el empeoramiento en la situación" en este terreno y la "traición de los principios fundamentales del olimpismo", a saber, el juego limpio, la reglas claras, la libre competencia...

Uno de los termómetros reales sobre la situación de derechos humanos ha sido el Tíbet, un zona de conflicto hoy curiosamente en silencio. Cuando faltaban cinco meses para los juegos, el Tíbet ardía y China prometía "lucha a muerte" contra el Dalai Lama.

La represión china contra los rebeldes tibetanos fue contundente. Levantó polvo en todo el mundo y despertó el fantasma del boicot a los juegos. El tour mundial de la llama olímpica en su viaje a Beijing fue una carrera de obstáculos, con el conflicto tibetano como telón de fondo.

Los derechos humanos son la espina clavada en el régimen chino. Van a parar tras las rejas quienes se expresen de manera crítica. El periodismo tiene puestas esposas. El gigante asiático es el país con el mayor número de hombres de prensa tras las rejas. E internet es un lugar con límites. Ésta también es la China sede de los juegos, aun cuando hace 7 años existió el compromiso de abrazar el espíritu olímpico. Ese fue, entendieron muchos entonces, el acuerdo por el cual se le daba al gigante asiático el beneficio de ser sede de los Juegos de 2008. Hoy, con el plazo vencido, se recogen frutos, es cierto. Pero hay sabor a promesa incumplida. Fue Hu Jintao quien, ante el XVII Congreso del Partido Comunista Chino de octubre, admitió: "Existe una distancia considerable entre lo que hemos realizado y lo que el pueblo espera de nosotros".

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