El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) aprobó ayer por
consenso en Viena el controvertido pacto nuclear entre India y EE UU, por el
cual Washington podrá vender a Nueva Delhi tecnología y combustible nuclear a
cambio de que permita la supervisión de 14 de las 22 instalaciones nucleares
civiles que ya tiene o planea construir de aquí a 2014.
Por Ana Gabriela Rojas - El País, España
Esas inspecciones no se extenderán ni al programa ni a las instalaciones
militares atómicas. India ya dispone de un arsenal nuclear y no ha suscrito el
Tratado de No Proliferación (TNP) de armas nucleares, motivo por el que el
acuerdo ha desatado duras críticas. Oliver Meier, representante internacional de
la Asociación de Control de Armas (ACA), un prestigioso think-tank
estadounidense, aseguró ayer que el pacto representa "un duro golpe" a la lucha
contra la proliferación nuclear.
El director del OIEA, Mohamed El Baradei, consideró que aunque el acuerdo no
es tan "exhaustivo" como el TNP "satisface las necesidades de India al tiempo
que respeta los requerimientos legales del OIEA". Para el embajador de EE UU
ante el organismo, Gregory Schulte, con el pacto India pretende "comprometerse
en actividades nucleares pacíficas y comerciales".
Aunque la UE consideró oficialmente que el acuerdo "fortalece el sistema de
no proliferación", fuentes diplomáticas occidentales en el OIEA indicaron que
Austria, Noruega y Holanda mostraron sus reservas por considerarlo "inestable" y
condicionado a la buena voluntad de India, informa Efe.
Aislamiento
La aprobación del documento por el organismo de Naciones Unidas era un
requisito esencial para que India y EE UU siguieran sus contactos. Este respaldo
rompe, según India, con un "aislamiento nuclear" de 34 años. Las potencias
nucleares occidentales -EE UU, Reino Unido y Francia- mantuvieron un embargo de
tecnología nuclear desde que India realizó sus primeras pruebas nucleares.
El Gobierno indio, liderado por el Partido del Congreso y su presidenta,
Sonia Gandhi, ha promovido intensamente un programa atómico civil para cumplir
con sus crecientes requerimientos energéticos y luchar contra el calentamiento
global.
El pacto aún tiene que ser aprobado por el Congreso de EE UU y firmado antes
de que George Bush abandone la Casa Blanca, en enero.