Al menos ocho civiles más han fallecido y dos han resultado heridos a
consecuencia de un bombardeo de la coalición que lidera Estados Unidos en
Afganistán y que iba dirigido contra un grupo de insurgentes, según informó el Ejército norteamericano en un comunicado.
El bombardeo, que tuvo lugar el pasado martes en la provincia afgana de Farah,
en el oeste del país, fue ordenado después de que los milicianos atacaran un
convoy de las fuerzas de la coalición, indica el comunicado, citado por la
BBC.
El pasado domingo, un bombardeo de la aviación estadounidense en el este de
Afganistán acabó con la vida de 47 personas, todas ellas civiles, que
asistían a una boda.
La muerte de civiles es un tema muy
sensible en el país asiático y, de hecho, el presidente Hamid Karzai ha dicho en
muchas ocasiones que estas víctimas no son aceptables.
Según explica el Ejército estadounidense en el comunicado de hoy, "el convoy
estaba realizando una patrulla rutinaria cuando los insurgentes atacaron
utilizando ametralladoras y fuego de artillería".
"Las fuerzas de la coalición pidieron
apoyo aéreo contra los insurgentes, que se ocultaron en viviendas situadas a lo
largo de una calle cercana", añade. El incidente está siendo investigado.
La mayoría de las muertes de civiles en Afganistán están causadas por los
ataques de los combatientes talibán y otros milicianos que se oponen al Gobierno
y a la presencia de las tropas de las coaliciones lideradas por Estados Unidos y
por la OTAN.
Sin embargo, las fuerzas extranjeras
también han sido responsables en muchas ocasiones, lo que ha minado el apoyo a
su permanencia en el país.
El año pasado, un portavoz del Ejército norteamericano dijo sentirse
"profundamente avergonzado" después de que un grupo de marines abatieran a
19 civiles cerca de Jalalabad, en la provincia de Nangarhar.
El presidente Karzai ha llegado a
afirmar que "la paciencia de la población afgana se está acabando por las
continuas muertes de civiles inocentes".