Los países islámicos
en desarrollo agrupados en el D-8 deben avalar hoy aquí medidas llamadas
a superar el impacto del alza mundial de precios de productos básicos
como el petróleo y los alimentos.
Reunido en su sexta cumbre
en Kuala Lumpur, Malasia, el D-8 centró sus debates en la búsqueda
de fórmulas de cooperación frente a la crisis generada por la escalada
de esos productos y otras materias primas.
El D-8 fue creado en 1997 por Irán, Indonesia, Egipto, Turquía,
Bangladesh y Nigeria, que comparten similitudes en desarrollo y
población.
En un urgente llamado a sus aliados, el primer ministro de Malasia,
Ahmad Abdullah Badawi, expresó profunda preocupación por el espiral de
los precios de la comida y la disparo del costo de los combustibles que
azota a la comunidad internacional.
Reiteró su llamado a adoptar medidas que paren la especulación y
enfríen los valores en el mercado del petróleo y sus derivados.
El mundo no debe permitir que el celo por la seguridad energética
entre en conflicto directo con la necesidad básica de producir para la
alimentación, señaló Badawi.
Afirmó que la conversión de terrenos cultivables para producir
biocombustibles está profundizando la falta de alimentos y catapultando
sus precios.
Sus pronunciamientos encontraron eco en las respuestas de estadistas
como el indonesio Susilo Bambang Yudhoyono, quien afirmó que demorar una
acción concertada frente a ese gran reto es exponerse al desastre.
El asesor jefe del gobierno de Bangladesh, Fakhruddin Ahmed, subrayó
la urgencia de encarar los precios del petróleo porque sin una
concertación se arriesga el desarrollo y empeorará la pobreza.
Dacca propuso ante el D-8 la creación de una banco de alimentos pata
asistir a las naciones miembros golpeadas por la escasez.
Para Turquía, los argumentos de Ahmad Badawi resultaron determinantes
en las deliberaciones de la Cumbre, que al término este miércoles de una
serie de contactos bilaterales resolverá en plenario las pautas a seguir
por la entidad de cooperación económica.
Se espera que la Cumbre refrende una declaración final y el mapa de
ruta de esa cooperación para la década 2008-2018.