Con un retraso de medio año, Corea del
Norte entregó esta semana los expedientes sobre su programa nuclear a China,
país que coordina el proceso de negociaciones internacionales a "seis bandas"
destinado a impedir la proliferación de armas nucleares en la Península de
Corea.
Por Ivan Zajarchenko -
RIA Novosti
El año pasado, diplomáticos de Rusia, Estados Unidos, China, Japón y las
dos Coreas convinieron establecer mecanismos de confianza entre los países
participantes en ese proceso negociador.
EE.UU. se comprometió a comenzar en el Congreso norteamericano el proceso
para excluir a Corea del Norte de la lista de países que apoyan el terrorismo
y del régimen sanciones económicas.
En respuesta, Pyongyang debió entregar el 31 de diciembre de 2007 la lista
de los objetivos nucleares en su territorio y un informe completo de sus
actividades e investigaciones nucleares.
Pero esto apenas se pudo cumplir ahora, porque EE.UU. y Corea del Norte
discreparon sobre el formato que debería tener el dossier nuclear norcoreano.
En un comienzo, Washington pidió que el informe incluyera la cantidad
exacta de ojivas nucleares en poder de Corea del Norte y explicaciones sobre
la transferencia de tecnología nuclear norcoreana a Siria, exigencias que
paralizaron la elaboración del dossier.
Finalmente, para desbloquear las negociaciones, la administración
estadounidense optó por moderar su postura, y aceptó postergar a negociaciones
posteriores el asunto de las ojivas nucleares y la cooperación nuclear
norcoreana con otros países.
EE.UU. impuso sanciones a Corea del Norte hace más de seis décadas.
Después del inicio en 1950, de la Guerra de Corea que duró tres años.
Formalmente, para los bandos enfrentados esa guerra todavía no ha concluido
ya que en 1953 se firmó un armisticio que puso fin a las hostilidades, y las
propuestas de Pyongyang de transformar ese armisticio en un tratado de paz
nunca fueron aceptadas por EE.UU.
En consecuencia, hasta el momento, Corea del Norte es consideraba "enemiga"
de EE.UU. que para contrarrestar al ejército norcoreano ha emplazado en el
territorio de Corea del Sur a más de 30 mil militares estadounidenses.
EE.UU. incluyó a Corea del Norte en la "lista negra" de países terroristas
tras la explosión en vuelo de un avión de pasajeros surcoreano sobre el mar de
Andamán, cerca de las costas de Birmania.
Además, Corea del Sur acusó a las autoridades de Corea del Norte de la
autoría de un atentado terrorista en vísperas de los Juegos Olímpicos de Seúl
en 1988, y Pyongyang a su vez, responsabilizó a Seúl de haber organizado esa
acción subversiva para comprometer a Corea del Norte.
La exclusión a Corea del Norte de la lista de los países que apoyan el
terrorismo y el levantamiento de las sanciones económicas y financieras
entrarán en vigor los próximos días.
Según los observadores, esto permitirá a Corea del Norte ampliar las
posibilidades de comercio exterior y promover su integración con la comunidad
internacional tras un largo período de aislamiento.
En calidad de gesto simbólico, el 27 de junio los norcoreanos dinamitarán
una torre de refrigeración del reactor nuclear experimental de Yongbyon, a 100
kilómetros al norte de Pyongyang. La destrucción de esta instalación pudo ser
filmada por un numeroso grupo de periodistas extranjeros.
Sin embargo, todavía falta mucho para dar por concluida la presente crisis
nuclear, que es la segunda que ocurre en la Península de Corea. En los
próximos días, deberán reanudarse en Pekín nueva ronda de negociaciones a seis
bandas para el cumplimiento de la tercera etapa del desarme nuclear de Corea
del Norte.
Esa etapa incluye la suspensión irreversible de las actividades nucleares
en Corea del Norte, un proceso de verificación y la completa normalización de
las relaciones entre Pyongyang, Washington y Tokio.
Es importante recordar, que la primera crisis nuclear en la Península
coreana se desató a comienzos de los años 90, cuando Corea del Norte apenas
había comenzado la fabricación de armas nucleares a partir de material
nuclear obtenido en Yongbyon.
Entonces, la situación estuvo muy próxima a un conflicto. Afortunadamente,
en 1994 en Ginebra, diplomáticos de EE.UU. y Corea del Norte acordaron el
cierre de las instalaciones de Yongbyon a cambio del suministro a Pyongyang
dos reactores nucleares ligeros con ayuda de los cuales sería muy difícil
obtener plutonio para armas nucleares.
Pero ocurrió el cambio de presidente en EE.UU. y George W. Bush ordenó un
viraje total en relación a la política de la Casa Blanca en relación a Corea
del Norte y suspendió la construcción de la central nuclear con reactores
ligeros según había acordado su antecesor Bill Clinton y los norcoreanos
reanudaron la producción de material nuclear.
Las conversaciones a seis bandas iniciadas en Pekín transcurrieron con
mucha lentitud poca eficacia hasta que Corea del Norte hizo la explosión
nuclear subterránea en agosto de 2003 y únicamente después de esto los
participantes en las negociaciones se despabilaron y el proceso comenzó a
moverse de su punto muerto.
Pyongyang prometió renunciar al armamento nuclear a cambio de garantías de
seguridad, es decir, descartar mediante acuerdos la perspectiva de que Corea
del Norte sea convertida en el segundo Irak.
Al hacer un repaso a toda la historia nuclear de Corea del Norte, se pueden
hacer conclusiones bastante extrañas.
Para que Corea del Norte sea beneficiada de la condescendencia de
Washington, se liberalice de las sanciones y quede excluida de las listas
negras tuvo que dedicarse a fabricar armas nucleares. Porque de otra manera,
los estadounidenses no hubieran considerado necesario conversar con Corea del
Norte, y este detalle lo comprende muy bien Pyongyang.