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Hamid Karzai |
El Mandatario habla sobre
los vínculos de las fuerzas de la coalición internacional con los
“señores de la guerra”, los rumores sobre la influencia de su familia y
de por qué cree que los trastos sucios a veces son necesarios.
Por
S. Koelbl / U. Fichtner - Der Spiegel /
The New York Times Syndicate
-Presidente Karzai, mucho se ha escrito respecto de los fracasos
de la comunidad internacional en Afganistán. Pero buena parte de la así
llamada insurgencia en el sur y el este de su país, parece tener más que ver
con un movimiento de protesta contra un mal Gobierno. ¿No es verdad que
muchos afganos están uniéndose a la milicia integrista del Talibán porque
consideran que no son corruptos?
-Discrepo. Eso está absolutamente equivocado.
-Algunos afganos dicen que el mismo Mandatario, que designa
funcionarios de alto nivel en Kabul y las provincias, está contribuyendo a
la insurgencia con estas decisiones personales. ¿Hay algo de verdad en eso?
-La gobernabilidad ha mejorado inmensamente en Afganistán. Por primera vez
en seis años, el presupuesto afgano se ha hecho transparente, ya no hay
fondos secretos. Antes, los gobernadores hacían lo que querían. Ahora hay
una exigencia de informar y hay ex gobernadores que fueron criminales o
corruptos que están ahora en la cárcel. Por supuesto, el país necesita más
tiempo, pero los problemas que tenemos en el sur y el este no se deben a una
mala gobernabilidad.
-¿Cuáles son, entonces, las razones de la difícil situación en
esa zona?
-Hay mucha interferencia del exterior. La parte sur del país siempre ha sido
el centro de la actividad Talibán; vinieron de allí. Y también hay huellas
de la batalla de décadas de duración de los mujaídines.
-Algunos de sus asistentes más cercanos son sospechosos de robar
tierras, contrabando de drogas y sostener milicias ilegales, entre ellos
respetados gobernadores y jefes de policía. Su ministro de Justicia, Abdul
Jabar Sabet, mencionó a unos cuantos de ellos. ¿Por qué usted sigue
protegiendo a esta gente?
-No estoy protegiendo a nadie. Estamos tratando de gobernar a Afganistán y
de traer paz y estabilidad. Sé de los problemas con la policía. La comunidad
internacional acordó finalmente después de dos años de negociaciones muy
intensas y enconadas, que la policía es un problema y a mediados de 2007
comenzaron a trabajar con nosotros. Los puestos de control camineros, por
ejemplo, se desarrollaron durante los años de la invasión soviética, una
época en que el país estuvo fuera de la ley y cada comandante local
establecía sus propios puestos de control para reunir dinero.
-Durante el régimen Talibán no había ningún puesto de control.
-Ese fue el mejor rasgo del Talibán. Hicieron muchas cosas malas, pero
también hicieron unas cuantas cosas buenas. Quisiera tener al Talibán como
soldados míos. Quisiera que estuvieran sirviéndome a mí y no a personas en
Pakistán o a otros .
-Usted se refiere a los brutales comandantes que lucharon en la
guerra civil.
-Sí, que entonces se asociaron con aliados extranjeros y todavía son pagados
por ellos a cambio de su apoyo. No siempre me es fácil encontrar las maneras
para que la administración de Afganistán funcione.
-Los manejos sucios ¿son todavía necesarios para la estabilidad
de Afganistán?
-Absolutamente necesarios, porque carecemos de la fuerza para solucionar
estos problemas de otra manera. ¿Qué quiere usted? Déjeme darle un ejemplo.
Queríamos arrestar a un ‘señor de la guerra’ realmente terrible, pero no
podíamos hacerlo porque está protegido por un país en particular.
Descubrimos que se le pagan 30 mil dólares mensuales para que permanezca del
lado correcto. Usaron incluso a sus soldados como guardias
Cuestión de familia
-Desde que usted se convirtió en Presidente, su familia ha sido
altamente exitosa en el mundo de los negocios y también en la política. Su
hermano Mahmoud Karzai es actualmente el gerente general de una planta de
cemento en el noreste. Otros dos hermanos suyos, Oayum y Ahmed Wali, son
políticos poderosos en la parte sur del país. Muchos dicen que no se puede
tomar decisiones sin la aprobación de los Karzai. ¿Hay algo de verdad en
eso?
-Hay en realidad mucha basura. Ahmed Salid ha sido acusado de tráfico de
drogas. He investigado acuciosamente todas estas acusaciones y por supuesto
ninguna es verdadera. Mahmoud fue un hombre de negocios durante varios años
en Estados Unidos. Tiene incluso un pasaporte estadounidense. Fue muy
exitoso allí y ganó mucho dinero. Regresó cuando Estados Unidos vino a
Afganistán. Ahora es el gerente general de una fábrica y no eso no tiene
nada de malo.
-También encabeza a un gran grupo de inversionistas que hace
negocios en Afganistán. ¿Es útil ser pariente cercano del Presidente?
-Al contrario. Ha hecho más complicadas las cosas para ellos. Porque yo se
las hago muy difíciles, extremadamente difíciles. Se les observa con mucha
atención, no sólo por parte mía. Pero también por parte de los ministros, a
los que he instruido para controlarlo muy de cerca.
-El sur es el centro del contrabando de drogas. ¿Es posible que
Ahmed Wali Karzai, uno de los más influyentes políticos de Kandahar, que
dirige el consejo provincial, no tenga nada que ver con ello?
-Sí, es muy posible. Nuestra familia ha sido influyente en esta parte del
país durante 300 años. Hoy soy Presidente de Afganistán, pero no tengo la
menor idea de quién está implicado en el negocio de las drogas. El tráfico
de drogas no es tampoco un problema exclusivamente de Afganistán. La parte
del león del dinero va a la mafia internacional y no a los afganos.
-Usted se reúne habitualmente para negociaciones con
representantes del Talibán, pero hasta ahora sin resultados. Y sin embargo
seguimos viendo nuevos atentados suicidas casi a diario.
-Las negociaciones no están avanzando como quisiéramos. Pero seguiremos en
ellas. A aquellos del Talibán que son parte de Al Qaeda no se les debiera
permitir regresar en absoluto. Pero aquellos que se unieron al Talibán por
temor o porque son pobres, son hijos nativos de Afganistán y les damos más
que una bienvenida a su país.