(IAR Noticias) 03-Junio-08
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El rey Gyanendra tiene 15 días para dejar el palacio de Narayanhiti,
en el centro de Katmandú, que comenzará a funcionar como museo. |
En la madrugada del miércoles 28 de mayo la Asamblea Constituyente de Nepal
abolió la monarquía que regía desde hace 240 años. Convirtió al "techo del
mundo" en una república democrática, laica y federal. Y Gyanendra dejó de ser
el rey más odiado que quedaba en la Tierra para convertirse en un ciudadano
común que debe entregar todas sus posesiones reales al Estado.
Por Gustavo Sierra
- Clarín
La nueva república es el fruto de las negociaciones de paz con la guerrilla
maoísta. Su líder, Pushpa Kamal Dahal, alias Prachanda, un guerrillero mítico,
se puede convertir ahora en el nuevo jefe de gobierno si prosperan las
conversaciones con el otro partido mayoritario, el del Congreso, que lidera el
actual primer ministro. Todo hace pensar que el país se encamina a
encolumnarse detrás de la China más práctica que crece al 10% al año.
Gyanendra (61), había ascendido al trono en el 2001 después de una matanza en
el palacio real supuestamente orquestada por su sobrino y príncipe heredero,
Dipendra. Éste se suicidó después de matar a su padre, el muy querido rey
Birendra, a su madre, hermanos y tíos. El único que vivió para contarlo fue
Gyanendra pero se negó a dar explicaciones. Asumió y ordenó una represión
contra la guerrilla maoísta y cualquier otro disidente. Después, se arrogó los
poderes absolutos y disolvió el Parlamento y el gobierno. Cuatro años más
tarde la gente provocó una revuelta en la que el monarca estuvo a punto de
perder la vida. Esto lo obligó a dar marcha atrás, levantar el estado de
excepción, devolver la personería a los partidos políticos y en 2006 permitir
la elección de un nuevo gobierno.
Desde entonces, las negociaciones con la guerrilla se aceleraron, los rebeldes
comenzaron a entregar las armas y sus líderes se constituyeron en un partido
político. Ahora, Gyanendra tiene 15 días para dejar el palacio de Narayanhiti,
en el centro de Katmandú, que comenzará a funcionar como museo. Mientras tanto
busca alguna monarquía que quede por la zona para pedir que lo acoja en
exilio. Gyanendra es tan odiado que si se queda en Nepal muchos apuestan que
no vivirá mucho tiempo.
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