Los presidentes de China, Hu Jintao, y
Rusia,
Dmitri Medvedev, firmaron el jueves 22 en Pekín un comunicado conjunto en el
que critican con dureza el
escudo antimisiles estadounidense.
"Ambas partes sostienen que el establecimiento de un sistema defensivo global
de misiles, con su despliegue en ciertas partes del mundo o planes para esta
cooperación, no ayudará a apoyar el equilibrio y la estabilidad estratégicas, y
daña los esfuerzos internacionales de control de armas y no
proliferación" nuclear, se indica en el documento.
El comunicado fue suscrito durante la reunión que mantuvieron en
Pekín Hu y Medvédev, que llegó a China procedente de Kazajistán en la
que supone su primera gira al exterior tras ser investido presidente de Rusia,
el pasado día 7.
Según el comunicado, el sistema defensivo de misiles —en clara referencia al
diseñado por EEUU— "daña la confianza entre estados y la estabilidad regional",
por lo que China y Rusia "expresan su preocupación".
Washington pretende instalar diez lanzaderas de misiles interceptores
en Polonia y un sistema de radar controlador en la República
Checa, con el objetivo de evitar posibles ataques de países como Irán,
lo que ha suscitado las críticas de Rusia, aliado cercano de Teherán, con el
que comparte intereses económicos y estratégicos.
Aunque China y Rusia
ya habían condenado en ocasiones anteriores el escudo antimisiles de EEUU,
nunca lo habían hecho de forma conjunta.
Suministor de uranio, gas y petróleo
La cooperación energética y militar forma también parte de la agenda de la
visita de Medvedev, durante la cual, según informó la agencia rusa Itar-Tass,
China y Rusia concluirán un acuerdo valorado en unos 1.000 millones de dólares
para el suministro de uranio semi-enriquecido ruso a China y la
construcción en este país de una planta de enriquecimiento de
dicho mineral.
Pero en el ámbito del gas las desavenencias por el precio han complicado los
vínculos, llegando a paralizar los planes de construir dos gasoductos entre
ambos vecinos para suministrar 80.000 metros cúbicos del combustible al año a
China.
Pekín, arguyendo que aún tiene una enorme masa de población muy
desfavorecida, mantiene artificialmente bajos los precios de los combustibles, y
pretende que Moscú le venda su gas al mismo precio que en el mercado
ruso.
Por lo que respecta al petróleo, el viaje será de menor perfil y, según han
manifestado responsables de ambos países, no se espera ningún acuerdo relevante
al que fuera su gran caballo de batalla, el Gran Oleoducto Oriental.
"Sobre la construcción del oleoducto ya no quedan disputas, es un asunto ya
resuelto. Ahora la construcción marcha normalmente. Es posible que se discuta
con los líderes chinos cuándo llegará o cómo se construirá, pero en general no
hay problema", dijo hoy a Efe Wang Lijiu, del Instituto de Relaciones
Contemporáneas de China.
Reforzar la cooperación militar, después de que los dos ejércitos iniciaran
en 2005 maniobras conjuntas, será otro de los ejes del viaje.
En materia militar, Medvédev ha manifestado su intención de firmar un acuerdo
de protección de la propiedad intelectual del armamento —una de sus principales
exportaciones a China— después de que Moscú reclamara recientemente que algunos
equipos militares chinos eran una mera copia de los suyos.
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