as cifras de la Oficina de Información del Consejo Estatal mostraron que el
número de muertos superaba los 51.000, un incremento de 10.000 frente a las
cifras del día anterior. Además, hay más de 29.000 desaparecidos.
El gabinete estatal añadió que más de 288.000 personas han resultado heridas
por el seísmo de magnitud 7,9 registrado en el suroeste de China el 12 de mayo.
Cientos de réplicas, las intensas nevadas en las montañas cercanas al
epicentro y la previsión de lluvias han complicado los intentos militares,
gubernamentales y privados por enviar ayuda.
Unos cinco millones de personas han quedado sin hogar. En el campo, donde
innumerables casas están demasiado dañadas como para vivir en ellas, muchos
lugareños viven en campamentos improvisados.
China dijo el jueves que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, podría
visitar Sichuan, la provincia más afectada, tras llevar "un mensaje de
esperanza" a las víctimas del ciclón de Myanmar el jueves.
Mientras que la tardía respuesta de la antigua Birmania al desastre ha
despertado las críticas occidentales, los esfuerzos de China se han ganado el
aplauso mundial.
"Creo que no es una exageración decir que esta es probablemente la respuesta
más rápida y eficaz a un desastre natural a gran escala en tiempos de paz por
cualquier gobierno de la historia", dijo Wenran Jiang, profesor de ciencias
políticas en la Universidad canadiense de Alberta.
El Gobierno volvió a apelar a la comunidad internacional para ofrecer
material para construir refugios temporales, alegando que necesitan más de tres
millones de tiendas y que hasta ahora sólo han llegado a la zona del desastre
400.000.
Las oficinas gubernamentales en Beichuan, una municipalidad en la que
murieron dos tercios de la población, reabrieron el jueves en una localidad
cercana para supervisar la reconstrucción.
La carretera que conduce a Yingxiu, epicentro del seísmo y donde dos tercios
de los edificios se derrumbaron y el resto permanecen inutilizados, está ahora
transitable.
Una bandera roja china ondea sobre la localidad destrozada, pero la carretera
sigue siendo un camino de obstáculos insidioso.
Las autoridades locales estudian reconstruir la capital del distrito de
Beichuan en un nuevo lugar en el condado de Anxian, según un plan preliminar que
aún ha de aprobar el Gobierno.
Ni un solo edificio es seguro en la localidad en la que 8.600 de los 13.000
habitantes han muerto, dijo a Xinhua el jefe del Partido Comunista de Beichuan,
Song Ming.
"La seguridad es la principal prioridad para seleccionar un nuevo
emplazamiento y la reconstrucción", declaró Song Ming. "Tenemos previsto
construir un monumento en recuerdo de las víctimas en el anterior
emplazamiento".