China
intentaba el viernes enterrar a los muertos y ayudar a decenas de miles de heridos, sin
hogar y hambrientos, cuatro días después de un fuerte terremoto en el que se
cree que han muerto más de 50.000 personas.
El presidente, Hu Jintao, voló a la asolada provincia de Sichuan y el primer
ministro, Wen Jiabao, dijo que los daños del terremoto podrían superar al
devastador temblor de 1976 en la ciudad nororiental de Tangshan en el que
murieron hasta 300.000 personas.
Wen pidió a las autoridades que aseguraran la estabilidad social mientras la
frustración y el agotamiento crecía entre los supervivientes, muchos de los
cuales perdieron todo y viven en tiendas o a la intemperie.
El primer mininistro Wen Jiabao describió el sismo como el más destructivo
desde que los comunistas llegaron al poder en 1949.
Entre tanto, el presidente Hu Jintao ha estado recorriendo la zona del desastre,
inspeccionando los trabajos de rescate y ofreciendo consuelo a las víctimas.
China ha movilizado a 130.000 militares y paramilitares en la zona del desastre,
pero con las carreteras cortadas o dañadas, los suministros y los equipos de
rescate han tenido problemas para llegar a las zonas más afectadas.
También se teme que se produzcan epidemias si no se entierra o incinera
pronto a los muertos.
Además, existe el temor a que se derrumben los cientos de presas dañadas y se
inunden poblaciones que ya tienen problemas para recuperarse del terremoto..
Cerca de 10 millones de personas en la provincia de Sichuan resultaron
directamente afectadas por el terremoto de 7,9 grados, que destruyo
poblaciones enteras, informó la prensa estatal.
Las tropas adicionales enviadas por el gobierno repartirán agua y alimentos,
y ayudarán en el rescate de sobrevivientes.
Sus esfuerzos se suman a los de miles de soldados que ya se encuentran operando
en la región y que tratan de recuperar a miles de personas de entre las ruinas
de las edificaciones, y ofrecer agua, comida y medicinas a millones que
perdieron sus hogares.
El ejército chino planea una operación masiva de reparto de comida, ropa y
cobijas desde el aire en las áreas más golpeadas por la catástrofe, incluidos
los distritos de Beichuan y Wenchuan.
Los helicópteros son necesarios porque muchas de las carreteras en el área
montañosa cerca del epicentro resultaron severamente dañadas por el terremoto, o
han sido cubiertas por deslaves.
El esfuerzo de ayuda ha sido obstaculizado por el mal tiempo, mientras que se
conoció que hubo una réplica del terremoto en Yingxiu, una población cercana al
epicentro, donde tres cuartas partes de los 10.000 pobladores perecieron en
la tragedia.
El miércoles por la noche todavía no había sido posible llegar a tres
poblaciones remotas en las montañas en el condado de Mianzhu porque las
carreteras estaban bloqueadas, según informó la agencia china de noticias,
Xinhua.
Un residente local que logró salir de Quinping, una de las poblaciones, dijo que
la mitad de los 2.000 habitantes estaban heridos, y que los sobrevivientes
necesitaban medicinas y agua potable, dijo la agencia.
El jefe de una unidad de la policía enviada a la zona de desastre dijo al sitio
de noticias de internet, Sichuan Online, que las pérdidas habían sido severas.
"En algunas poblaciones no quedó ni una sola casa en pie", dijo Wang Yi.
"Todas quedaron arrasadas".
Han pasado tres días desde que el terremoto ocurrió, y la cifra de
sobrevivientes rescatados está disminuyendo.
El jefe del Observatorio Sismológico de China, Liu Yuchen, dijo que 82
sobrevivientes habían sido rescatados de entre los escombros, incluida una mujer
embarazada.
La ira también se centró en el
estado de los edificios escolares, muchos de los cuales se derrumbaron en
el terremoto, dejando a cientos de niños atrapados y obligando al Ministerio de
Vivienda a ordenar una investigación.
Según Reuters, miles de residentes de Beichuan, una de las zonas más afectadas
por el temblor del lunes, de 7,9 grados, se alejaban de la población llevando a
cuestas a bebés, bolsas, maletas, huyendo en busca de un refugio.
Un cadáver cubierto en una camilla improvisada fue abandonado a un lado de la
carretera por alguien que no pudo transportarlo más allá. Sobre la carretera,
piedras del tamaño de coches como una prueba de los corrimientos de tierras que
provocó el terremoto.
La ciudad estaba devastada, ya que prácticamente todos los edificios o
estaban totalmente derruidos o estaban tan dañados que eran inhabitables.
"No podemos hacer que la población se marche, pero les estamos instando a
hacerlo", dijo un soldado.
Según la BBC, lejos de la zona de
desastre, en Shanghai, Pekín y Guangzhou, los ciudadanos han estado haciendo
donaciones de sangre y ropa.
Las organizaciones de ayuda en Taiwán han enviado también dos aviones con
asistencia humanitaria y voluntarios al sur occidente de China.
Cerca de 150 toneladas de provisiones, incluidas carpas, sacos de dormir y
cobijas donadas por grupos religiosos y humanitarios de Taiwán, fueron enviadas
en los dos primeros vuelos de un avión de carga.