ientras los equipos de rescate
aceleran la búsqueda de supervivientes pese a que poco a poco se desvanecen
las esperanzas de hallar a más personas con vida de entre toneladas de
escombros.
Los pueblos que rodean a la capital
de la provincia de Sichuán, Chendgu, se sienten abandonados por las
autoridades y han denunciado que los servicios de rescate se están centrando en
las grandes localidades y se están desentendiendo de las poblaciones que rodean
las carreteras.
Sichuán fue devastada el pasado lunes por un terremoto de 7,8 grados en
la escala de Richter que ha causado, según el último balance, más de 19.500
muertos sólo en esta provincia, que unidos a los cientos de víctimas registradas
en las de los alrededores elevan a más de 20.000 el número de fallecidos.
Aparte, se calcula que al menos
25.000 personas siguen atrapadas cuando ya han pasado más de tres días de la
catástrofe.
La población de estas aldeas se siente impotente y, entre ataques de histeria,
acude a los periodistas extranjeros para desahogarse, según EP.
Es el caso de los vecinos de la
localidad de Xiu Shui, que retuvieron a los reporteros durante dos horas para
que escucharan sus quejas.
Los residentes de esta localidad, de alrededor de 60.000 habitantes y en la que
se han registrado al menos mil muertos, aseguraron hoy que el alcalde ha huido y
que no se atreven a entrar en sus casas por temor a que se hundan.
Uno de los habitantes mostró su casa
a los periodistas, en la que, aseguró, sigue habiendo tres personas atrapadas
sin que "nadie" las haya rescatado.
El hospital de Xiu Shui se ha hundido y se ha habilitado el comedor de un
colegio para atender a los heridos en unas condiciones penosas.
Algunos médicos de la localidad
aseguraron hoy que los más graves han sido trasladados a Chengdu e indicaron
que, aunque disponen de medicinas, no son suficientes para atender a las
necesidades.
Pekín está movilizando a unos
30.000 soldados más, que se sumarán a los 50.000 desplegados para tratar de
rescatar a las 26.000 personas aún atrapadas bajo los escombros de edificios,
viviendas y escuelas. Según
Fuentes de la embajada china en
Washington, citadas por la cadena CNN, más de 4,3 millones de casas han
colapsado o presentan daños irreparables tras el seísmo 7,9 grados.
China ha dejado de lado sus recelos y ha aceptado la ayuda extranjera así como
la asistencia de equipos de rescate de Japón y su rival Taiwán.
Por su parte, el gobernante Partido Comunista ha pedido a sus funcionarios que
"aseguren la estabilidad social", después de el desastre desatara una serie
de rumores acerca de vertidos químicos, temores de presas a punto de estallar y
escenas de desesperación colectiva.
De hecho, la agencia Xinhua, ha dicho
que una inspección a una de las presas de Sinchuan, que se temía tuviera grietas
"extremadamente peligrosas", ha revelado que está segura y sin daños".
Centenares de helicópteros han llegado a las zonas más afectadas y han lanzado
toneladas de alimentos y medicinas.
El Ministerio de Exteriores chino
afirmó que los artículos más necesitados son colchas, tiendas, alimentos,
teléfonos de satélite y excavadoras. También son bienvenidos material para
vendajes, antibióticos y tablillas, así como equipos más sofisticados como
ventiladores y máquinas de diálisis renal.