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Ban advirtió además que el riesgo de un brote de enfermedades infecciosas podría
empequeñecer la magnitud de la tragedia actual, a menos que más donaciones y
ayuda lleguen a los damnificados con rapidez.
Aunque parece haber habido un incremento marcado en la cantidad de donaciones
que ingresan al país, un corresponsal de la BBC en Birmania, Joaquín Floto,
indica que muchas personas en la zona costera de Birmania, lejos de Rangún, se
encuentran en un estado "desesperado" de vulnerabilidad.
Como si fuera poco, las torrenciales lluvias continúan en las zonas más
afectadas.
Las autoridades birmanas afirman ahora que casi 32.000 personas murieron a
consecuencia del ciclón, que arrasó el sur del país hace nueve días.
Estiman que además hay otras 30.000 personas desaparecidas, pero los
organismos internacionales calculan que las cifras reales son bastante más
altas.
No es la primera vez que Ban presiona en público a las autoridades birmanas,
señala la corresponsal de la BBC en Nueva York Laura Trevelyan.
Este lunes afirmó que apenas ha ingresado una décima parte de los alimentos
necesarios para paliar la crisis, y que la ONU solamente ha podido llegar a una
tercera parte de los afectados.
"Por eso hago un llamamiento, en estos momentos tan críticos, al gobierno de
Birmania. Pongan la vida de esta gente por delante", dijo.
Ban ha intentado comunicarse personalmente con el general Than Shwe, presidente
de la junta militar que gobierna el país desde hace 46 años.
Como hasta ahora no ha tenido éxito, ha puesto sus peticiones por escrito,
explica Trevelyan. Solicita a las autoridades cooperación con los esfuerzos
humanitarios, asegura la corresponsal.
Ban ha acudido a China e India, dos de los países de la región con mayor
influencia en Birmania, para que respalden a la ONU.
Pero lo cierto es que las relaciones entre el organismo y Birmania no son las
mejores.
Antes del ciclón, la relación fue puesta a prueba cuando la ONU instó a la
junta militar a reunirse con la activista de la oposición Aung San Suu Kyi,
quien se encuentra bajo arresto domiciliario.
Condiciones infrahumanas
En el delta del Irrawaddy, el área más golpeada por el Nargis, los
sobrevivientes se hacinan en monasterios y refugios temporales.
Con escaso acceso a agua potable o alimentos, han quedado a la merced del
cólera, fiebres y otras enfermedades.
Los organismos de asistencia humanitaria han informado de las dificultades
logísticas que enfrentan para llegar a los damnificados.
De todos modos, tras días de negociación, este lunes aterrizó en Rangún el
primer avión estadounidense, con 12.700 kilos de mosquiteros, frazadas y agua
potable.
Otros dos aviones con bandera de EE.UU. llegarán en los próximos días.
Las organizaciones no gubernamentales Médicos Sin Fronteras (MSF) y Médicos del
Mundo (MDM) también pudieron descargar en Birmania unas 56 toneladas de
donaciones.
El jefe de asistencia humanitaria de la ONU, John Holmes, dijo que ha habido
"una sutil mejora en las últimas 24 horas".
Las autoridades birmanas están gestionando unas 34 visas para funcionarios de la
organización, que se espera sean concedidas en las próximas horas.
Pero Holmes aclaró que "evidentemente esto ni se acerca a los necesario para
la escala del problema que queremos enfrentar".