Por
Alfredo Jalife Rahme - La Jornada, México
En un luminoso artículo, Pepe Escobar, tras desmenuzar la intimidad anatómica
de la teocracia chiíta (las “cinco vías”), aduce que la política de “Mirar al
Este”, debido a los “elevados precios de los hidrocarburos, está rindiendo sus
frutos” (“El ajedrez iraní”, TomDispatch.com, 1/5/08).
Expone que “Ahmadinejad acaba de concluir una gira en el sur de Asia y, a
despecho de los neoconservadores de EU, la rejilla asiática de seguridad
energética rápidamente se está volviendo una realidad”.
Al contrario de los primitivos neoliberales mexicanos de PAN y PRI, Irán
juega a fondo la “carta petrolera”: “Irán apuesta en la interdependencia total
(sic) de la política geoeconómica de Asia y el golfo Pérsico”. La jugada es
genial y golpea al régimen torturador bushiano donde más duele: de allí, quizá,
se derive la escalada de las bravatas de EU.
Escobar, gran conocedor de los intríngulis en Washington, así como de la
región euroasiática, resalta que “este año, Irán se convirtió finalmente en un
país exportador de gas natural. Se asienta el marco de referencia para el
gasoducto que conecta a Irán, Pakistán e India (IPI) de 7 mil 500 millones de
dólares, también conocido como el gasoducto de la paz. Ambos aliados clave de EU
en el sur de Asia ignoran los deseos de la administración Bush y refuerzan
rápidamente sus conexiones económicas, políticas, culturales y –crucialmente–
geoestratégicas con Irán. Un ataque a Irán sería ahora visto inevitablemente
como un ataque contra Asia”.
Entre las “cinco vías” que propone con profundidad estratégica Pepe Escobar
se encuentran varios asertos impactantes: “70 por ciento de la población del
golfo Pérsico es chiíta”. No todo es religión en Irán “país en la crucial
intersección de los mundos árabe, turco, ruso e indio. Es el punto de tránsito
clave de Medio Oriente, el golfo Pérsico, Asia Central, el Cáucaso, y el
subcontinente indio. Se ubica entre tres mares: el Caspio, el golfo Pérsico y el
mar de Omán. Cercano a Europa y en las puertas de Asia (de hecho, parte del sur
occidental de Asia), Irán es la última encrucijada euroasiática. Isfahan, su
tercera ciudad, se encuentra prácticamente equidistante de París y Shanghai”.
Evoca que “Irán se encuentra ahora completamente rodeada por las bases
militares de EU del post-11 de septiembre, en Afganistán, Asia Central, Irak y
los países del Pérsico. Enfrenta al ejército estadounidense en sus fronteras con
Afganistán, Irak, Pakistán y el Pérsico, y vive con las sanciones cada vez más
asfixiantes de EU”.
La respuesta iraní a las “sanciones y a su demonización como país paria ha
sido desarrollar una política exterior de Mirar al Este, que, en sí misma, es un
desafío a la hegemonía energética de EU en el golfo. […] Mientras se enfoca en
tratos masivos de energía con China, India y Pakistán, mira también a África y
Latinoamérica”.
Lo cierto es que una “competencia feroz por los recursos energéticos se está
desarrollando entre turcos, iraníes, rusos, chinos y estadunidenses”, en la que
Irán, como gran jugador, “trata de posicionarse como el ineludible país bazar,
en una nueva ruta de la seda alimentada por los hidrocarburos, la columna
vertebral de una nueva rejilla de seguridad energética asiática”.
Puntualiza que el liderazgo chiíta “se opone a las armas atómicas; Irán, al
contrario de EU, no ha invadido o atacado a ninguna nación en el pasado cuarto
de milenio”. Este argumento es demoledor, así como el desmontaje semántico
impecable que realiza Pepe Escobar sobre la falsa traducción del persa que han
inventado los mendaces multimedia israelí-anglosajones sobre el pretendido
“aniquilamiento” del Estado hebreo.
El bombardeo de Irán no será tampoco un paseo dominical: “desde las líneas de
abastecimiento de EU y sus bases en el sur de Irak hasta el estrecho de Ormuz,
los iraníes, aunque no representan un poder militar, poseen la habilidad de
causar daño real a las fuerzas e intereses de EU, y seguramente a elevar el
precio del petróleo a la estratósfera”.
Concluye que la facción de Cheney en Washington, y hasta el candidato John
McCain, “parecen listos a bombardear” lo que equivaldría a un “desastre”. Por
ello el “Mahdi oculto”, es decir, el mesías de los chiítas, desaparecido desde
hace 12 siglos, saborea sabiamente el grave error de un bombardeo contra Irán,
equiparable a una “guerra contra Asia”, por lo que “se apresta a reaparecer más
erguido que nunca en la sagrada ciudad chiíta de Qom”.
Pareciera que Irán opera bajo dos estrategias triunfales : 1. El bluff
de EU impotente para abrir un tercer frente cuando se encuentra derrotado
en Irak, empantanado en Afganistán y “sobrextendido” en sus múltiples batallas
en el mundo, y 2. Un alocado bombardeo no haría más que precipitar la decadencia
de EU y contribuir al ascenso de Irán como inevitable potencia regional
energética en Eurasia.
Mientras los multimedia anglosajones censuraron la histórica apertura
asiática de la reciente gira de Ahmadinejad, lo cual conformaría una nueva
geopolítica de la “nueva Asia”, más de la mitad de la población mundial –desde
el subcontinente indio, pasando por China, hasta el Medio Oriente y África– se
enteró con asombro de la nueva irrupción persa en la región del océano Índico
mediante la estratégica “carta petrolera”.
En los multimedia israelí-anglosajones que practican desmedidamente el
terrorismo desinformativo, cuando no la “sicología de guerra”, se abultan
exageradamente los ditirambos bélicos contra Irán, mientras se aminoran las
advertencias sensatas de sus “Casandras”, como el gran estratega militar William
S. Lind, quien alertó que el ejército de EU en Irak puede quedar rodeado por los
iraníes y sufrir una humillante deshonra (ANTIWAR.com, 26/3/08), ya no se diga
el comandante de todas las fuerzas de EU, almirante Michael Mullen, quien hace
hincapié en la “vulnerabilidad” de EU en la fase de su transición presidencial (The
Washington Post, 1/5/08).