"Por lo que sabemos, el siguiente plan de las fuerzas separatistas tibetanas
es organizar escuadrones suicidas para lanzar violentos ataques",
declaró un portavoz del Ministerio de Seguridad Pública, informa hoy "Shanghai
Daily".
"Incluso afirman que no temen ni el derramamiento de sangre ni el
sacrificio", agregó.
Como prueba de este carácter violento de los insurgentes tibetanos, en contra
del mensaje de paz por el que se ha hecho conocido el Dalai Lama, el
Ministerio de Seguridad Pública afirmó haberse incautado de un arsenal de
pistolas, bombas y detonadores en Lhasa.
En concreto, según el portavoz, se requisaron 176 armas, 1.300 balas, 3.504
kilogramos de explosivos y 19.000 detonadores.
Las autoridades chinas ya había asegurado esta semana tener pruebas de que
el Dalai Lama estaba detrás de las revueltas del pasado 14 de marzo, en
las que, según los datos de Beijing, murieron 22 personas (18 "civiles
inocentes", un policía y tres manifestantes).
Según informó el lunes el "Diario del Pueblo", voz del Partido Comunista, las
autoridades han detenido en Lhasa un "sospecho no identificado" que ha
reconocido el vínculo con el exilio tibetano.
El detenido afirmó haberse
encargado de repartir octavillas entre la población llamando al levantamiento si
bien no participó personalmente en las manifestaciones para protegerse.
Mientras la situación parece mantenerse en una calma tensa en las regiones de
población tibetana, tras el importante desplazamiento de las Fuerzas Armadas a
las localidades donde se produjeron protestas (y ante la falta de información
sobre lo que está ocurriendo, ya que la prensa extranjera tiene vetado el),
Radio Free Asia (RFA) informa hoy de otro episodio de protestas en la otra
región fronteriza y con un fuerte sentimiento independentista del país, Xinjiang.
De acuerdo con este medio, la sospechosa muerte de un rico empresario uigur,
Mutallip Hajim, que murió, según la policía, de una patología cardiaca tras
permanecer detenido dos meses, originó una protesta, con varios cientos de
manifestantes, entre los días 23 y 24 de marzo.
Según RFA, la policía ordenó a los
familiares que enterraran inmediatamente al empresario y no informaran de su
muerte.
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