El presidente del
Parlamento Europeo, único órgano del bloque de 27 países elegido de
forma directa, urgió a China a dejar de "demonizar" al Dalai Lama,
máximo líder espiritual de Tíbet.
Por David Cronin - IPS
Hans-Gert Poettering descartó enojado las
acusaciones de autoridades de Beijing acerca de que los últimos
acontecimientos violentos en Tíbet fueron fomentados por el exiliado
líder religioso.
Beijing acusó al Dalai Lama de promover violentos disturbios con la
intención de sabotear los Juegos Olímpicos a realizarse este año en
la capital china, y promover la independencia de Tíbet.
"No podemos permitir una situación en la que el Dalai Lama figure en
la misma categoría que los terroristas", señaló el presidente del
Parlamento Europeo.
"No podemos permitir la demonización del Dalai Lama. Cuando me reuní
con él, siempre me dio la impresión de que tiene un profundo
compromiso con la paz y los derechos humanos", añadió Poettering,
dirigiéndose al plenario legislativo.
En la sesión realizada en la sede de Bruselas el miércoles también
participó el presidente del parlamento tibetano en exilio Karma
Chophel.
La represión de protestas callejeras contra la población tibetana
que comenzaron hace dos semanas dejó un saldo de 135 personas
muertas, 400 detenidas y más de 1.000 heridas, indicó Chophel.
La cantidad de víctimas se basa en información procedente de lo que
calificó de fuentes confiables en Tíbet, pero subrayó que son
"aproximadas" dado el bloqueo informativo impuesto por China.
"Creemos que la cantidad de personas muertas y detenidas puede ser
10 veces mayor que las cifras confirmadas", apuntó.
Chophel pronosticó que podía haber más disturbios. "La determinación
de ambos lados es muy fuerte. Por parte de China, reprimir. Por la
de Tíbet, sacrificarse".
También exhortó a los gobiernos de la Unión Europea (UE) a no ser
indulgentes ante las violaciones de derechos humanos perpetradas por
las autoridades chinas por temor a perjudicar intereses de empresas
occidentales que tienen negocios con esa potencia económica
floreciente".
Pero no estuvo a favor de boicotear los Juegos Olímpicos a
realizarse en Beijing en agosto.
"La postura del Dalai Lama es muy clara", sostuvo. "Los Juegos
Olímpicos deben realizarse porque si aumentan los compromisos
internacionales de China, tendrá que ajustarse a la legislación y
las normas" acordadas.
Pero varios europarlamentarios arguyeron que presidentes y primeros
ministros de la UE no deben participar en la ceremonia de apertura
en protesta por las violaciones a los derechos humanos en China.
El eurodiputado alemán del Partido Verde Daniel Cohn-Bendit señaló
que no podía separarse un acontecimiento deportivo organizado por
una dictadura de la situación política, como sucedió con los Juegos
Olímpicos de la Alemania nazi.
"No quiero que los atletas tengan sangre en sus pies", señaló. "Eso
es lo que tenemos que recordar".
Por su parte, el eurodiputado conservador británico Edward McMillan-Scott,
recordó que la carta de los Juegos Olímpicos, una guía de cómo debe
organizarse el acontecimiento deportivo, contiene un compromiso
firme con ciertos principios éticos.
"La antorcha olímpica puede haberse encendido el fin de semana
pasado (en una ceremonia en Grecia)", señaló. "Pero su espíritu
murió en las calles de Tíbet".
McMillan-Scott señaló a China como el "régimen más opresivo del
mundo" y agregó que todos los activistas políticos con los que se
reunió durante su última visita a ese país en 2006 fueron luego
"detenidos y en algunos casos torturados, como el ambientalista y
activista contra el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida)
Hu Jia.
Antes de ser detenido, Hu Jia hacía campaña contra la presencia de
experimentados agentes de seguridad chinos en la organización de los
Juegos Olímpicos porque sería equivalente, según dijo, a que la
mafia organizara un acontecimiento deportivo.
Por su parte, el eurodiputado izquierdista italiano Vittorio
Agnoletto señaló que la política de la UE hacia China está muy
influenciada por intereses corporativos.
El comercio bilateral asciende a unos 176.000 millones de dólares al
año, indicó, y 24 millones de personas son empleadas por empresas
occidentales. "Básicamente estamos en la cama con ellos", ironizó.
La eurodiputada socialista italiana Pasqualina Napoletano sostuvo
que la UE debe actuar en cuestiones de mayor peso y no recurrir al
simbolismo del boicot. Las compañías occidentales, añadió, han sido
cómplices de la represión al no permitir que los trabajadores chinos
integren sindicatos.
"No necesitamos gestos. Necesitamos una política que sea
contundente, coherente y de largo plazo", señaló.
El secretario de Estado para Asuntos Europeos de Eslovenia, país que
ejerce la presidencia rotativa de la UE por seis meses, Janez
Lenarcic, informó que la situación del Tíbet será tratada en una
reunión de cancilleres del bloque este fin de semana.
Numerosos periodistas extranjeros han sido expulsados de Tíbet. Sin
embargo Lenarcic dijo que China prometió permitirles el reingreso.
"Sinceramente esperamos que sea verdad", señaló.
Por su parte, la comisionada de Relaciones Exteriores de la UE,
Benita Ferrero-Waldner, dijo sentirse "esperanzada" por las noticias
de que Beijing organiza un viaje a Tíbet para periodistas
extranjeros.
"Espero que la prensa extranjera pueda hacer su trabajo sin
restricciones", declaró.
China ocupa el Tíbet desde 1949, y desde entonces la población
reclama la independencia o una amplia autonomía para la región.
Ferrero-Waldner subrayó que se inclina por que la UE siga con la
política de "una China", favorable a que Tíbet permanezca bajo
control de Beijing.
"La UE siempre apoyó la soberanía y la integridad territorial de
China, incluido Tíbet", remarcó. "Pero es no quiere decir que la
situación de los derechos humanos en esa región y en todo el país
sean una mera cuestión interna. Son preocupaciones legítimas de la
comunidad internacional".