Los monjes de uno de los templos más sagrados del budismo tibetano desafiaron
este jueves a las autoridades chinas manifestándose a favor de su líder
espiritual, el Dalai Lama, frente a periodistas extranjeros en Lhasa, capital de
Tíbet.
La protesta se llevó a cabo durante una visita organizada por el Gobierno
chino para dar a los reporteros la versión oficial de los graves disturbios que
este mes sacudieron la región.
Se produjo además pocas horas después de que el presidente estadounidense,
George W. Bush, se sumara a quienes piden que Pekín entable un diálogo con el
Dalai Lama para resolver la crisis en esa región del Himalaya.
La represión de las manifestaciones, que se iniciaron el 10 de marzo en el
Tíbet y se extendieron a enclaves tibetanos de otras provincias, creó una fuerte
presión internacional, con llamamientos al boicot de las ceremonias oficiales de
los Juegos Olímpicos de Pekín, que se inaugurarán en agosto.
China asegura que su respuesta a las protestas -las mayores de las últimas
décadas- fue moderada y que la situación está nuevamente bajo control.
Pero la demostración llevada a cabo este jueves por varias decenas de monjes
del templo de Jokhand, en Lhasa, prueba que sigue habiendo disconformidad con el
régimen chino.
"Queremos libertad, queremos al Dalai Lama", gritaron los bonzos, según uno
de los 26 periodistas que integraban el grupo guiado por funcionarios chinos.
Los monjes interrumpieron la intervención de un responsable chino, que
hablaba de las recientes manifestaciones, y lo acusaron de ser "un mentiroso".
El incidente fue reportado por la agencia japonesa Kiodo y otros medios de
internacionales. La agencia oficial Nueva China hizo un breve despacho sobre lo
ocurrido, aunque sin mencionar las declaraciones de los monjes.
MSegún Kiodo, "treinta jóvenes bonzos" participaron en la protesta. Un
periodista que formaba parte del grupo estimó que eran "entre 50 y 60".
Acto seguido, los responsables del viaje invitaron a los periodistas a
abandonar el lugar.
El ingreso de periodistas extranjeros en Tíbet estaba vedado desde el inicio
de los disturbios.
China organizó desde el miércoles hasta el viernes un viaje de prensa a Lhasa
destinado a mostrar "la verdad" a la prensa extranjera. Se trata del primer
grupo de periodistas extranjeros autorizados a visitar la capital tibetana desde
el 14 de marzo.
La AFP y otros grandes medios internacionales no fueron invitados.
Las protestas en Lhasa se iniciaron con motivo del 49o. aniversario del
levantamiento antichino en Tíbet de 1959, cuya represión forzó al Dalai Lama a
exiliarse en India, donde vive hasta ahora.
Las manifestaciones derivaron en violentos disturbios el día 14 en Lhasa y se
extendieron a provincias vecinas.
Según la versión oficial, los incidentes se saldaron con veinte muertos: 18
civiles "inocentes" y dos policías. Las organizaciones tibetanas afirman que la
represión dejó unas 140 víctimas fatales, mil heridos y numerosos detenidos.
El miércoles, Bush llamó por teléfono al presidente chino, Hu Jintao, para
plantearle su "preocupación" por la situación en Tíbet y alentarlo a "iniciar un
diálogo con los representantes del Dalai Lama", informó la Casa Blanca.
Sin embargo, Hu reiteró que considera al Dalai como el instigador de los
disturbios, con el fin de sabotear los Juegos Olímpicos de Pekín.