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Protestas en Japón contra China (Foto AFP) |
China reaccionó el miércoles 26 a las presiones internacionales
que llegaron a barajar un boicot de las ceremonias oficiales de los Juegos
Olímpicos de Pekín a causa de la represión en Tíbet y acusó a Occidente de
deformar la realidad de esa región.
"Tenemos que tener en cuenta el espíritu olímpico y no politizar" la
competición deportiva, declaró el portavoz de la cancillería china, Qin Gang,
interrogado sobre las declaraciones del presidente francés Nicolas Sarkozy.
Sarkozy, criticado inicialmente por las organizaciones de defensa de los
derechos humanos a causa de su pasividad frente a la situación en Tíbet, tomó el
martes la delantera y evocó abiertamente la posibilidad de boicotear la
ceremonia de apertura de los Juegos, el 8 de agosto.
El miércoles, Sarkozy propugnó desde Londres "un diálogo entre el Dalai
Lama y el gobierno de Pekín" como solución a la crisis, en un discurso
pronunciado ante las dos cámaras del Parlamento británico.
El presidente estadounidense George W. Bush se sumó a las presiones y llamó a
su par chino Hu Jintao el miércoles para plantearle "su preocupación" por la
situación en Tíbet y alentar al gobierno chino a "iniciar un diálogo con los
representantes del Dalai Lama", dijo la Casa Blanca.
Pekín reaccionó a la voluntad de dirigentes occidentales de recibir al Dalai
Lama, Premio Nobel de la Paz, que vive exiliado en India desde la represión de
un levantamiento antichino en Tíbet en 1959.
"El gobierno chino se opone firmemente a cualquier tipo de contacto oficial
del Dalai Lama en cualquier país", dijo el portavoz de la cancillería, haciendo
referencia a las declaraciones de la secretaria de Estado francesa para los
derechos humanos, Rama Yade, quien el martes se dijo dispuesta a recibirlo.
Sarkozy decidirá si recibe al Dalai "cuando llegue el momento y en función de
la evolución de la situación", indicó el miércoles el portavoz del gobierno
francés, Luc Chatel.
El líder tibetano tiene previsto visitar Francia del 15 al 20 de agosto,
durante los Juegos Olímpicos, para dar un discurso pastoral. La cita estaba
prevista antes de la crisis actual.
El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo la semana pasada que
recibiría al Dalai Lama cuando éste visite Londres para dar una serie de
conferencias en mayo próximo.
El portavoz del ministerio de Exteriores chino llamó a la comunidad
internacional a mostrar "una actitud objetiva e imparcial para entender y apoyar
las medidas justas y necesarias adoptadas por China para preservar la
estabilidad social y garantizar la seguridad de los bienes y las personas" en
Tíbet.
"Ya hay más de un centenar de gobiernos extranjeros que afirmaron que se
trataba de una posición correcta", se congratuló Qin Gang.
Las autoridades chinas organizaron a partir del miércoles un viaje a
Tíbet de una decena de periodistas extranjeros, para que puedan "visitar los
lugares afectados por los motines y entrevistar a los heridos", dijo Qin Gang el
martes.
La AFP no fue invitada a formar parte de ese grupo de reporteros.
Las autoridades chinas vedaron el acceso de la prensa extranjera a Tíbet y
provincias aledañas donde también se registraron protestas y criticaron la
cobertura de los acontecimientos de algunos medios occidentales.
Destacando los errores, como la utilización de fotografías de manifestaciones
en Nepal para ilustrar la represión en Tíbet, las autoridades chinas aprovechan
para denunciar la falta de "objetividad" de los medios de comunicación
occidentales.
La prensa china informó el miércoles que más de 600 personas se entregaron a
la policía tras los disturbios en Lhasa, la capital de Tíbet, y en enclaves
tibetanos de otras provincias.
Pekín dice que los incidentes dejaron 20 muertos -18 civiles "inocentes" y
dos policías. Según el presidente del parlamento tibetano en el exilio, Karma
Chophel, la represión china dejó por lo menos 135 muertos y 1.000 heridos,
además de 400 detenidos, desde el 10 de marzo.
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