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China: Soldados del Ejército de Liberación
Nacional. |
El temor en Moscú a una renovada
rivalidad con su cada vez más poderoso vecino y un deseo en Beijing de
hacerse más autosuficiente, han llevado a ambas partes a revaluar el
histórico intercambio armamentístico.
Por
David Lague - International Herald Tribune / The New York Times Syndicate
Durante casi dos décadas fue casi la dupla perfecta de comprador y vendedor.
Al negársele las armas y la tecnología de defensa de Occidente China era casi
por completo dependiente de Rusia en el hardware que necesitaba para iniciar un
ambicioso desarrollo militar.
Y mientras la economía rusa se tambaleaba tras el colapso de la Unión
Soviética, las grandes órdenes de compra chinas ayudaron a mantener a flota a
una industria de defensa otrora poderosa.
Pero fuerzas nuevas y potentes, incluido un temor en Moscú a una renovada
rivalidad con su vecino y un deseo en Beijing de hacerse más autosuficiente, han
llevado a ambas partes a revaluar este intercambio.
Después de que las órdenes de compra llegaron a más de 2 mil millones anuales
a comienzos de esta década, los negocios de armas de China con Rusia cayeron a
casi nada en 2006 y ningún nuevo contrato importante está en perspectiva, según
expertos de defensa rusos, chinos y estadounidenses.
"Estamos en una pausa estratégica", dijo el experto Ruslan Pukhov, director
del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías de Moscú, especializado en
el comercio de armas.
Moscú, preocupado
Los analistas dicen que Rusia (que con su floreciente economía ya no depende
de las ventas de armas a China) se está enfocando a manejar una compleja
relación con su cada vez más poderoso vecino.
Reclamaciones chinas de larga data sobre territorios del lejano oriente ruso,
competencia por recursos energéticos e hídricos, y migraciones ilegales desde
China refuerzan el potencial de tensiones entre los dos países.
Y mientras siguen manteniendo lazos cordiales, algunos rusos mencionan la
ruptura chino-soviética que culminó con choques militares fronterizos en 1969,
como recordatorio de que la fricción podría regresar.
"Los rusos se sienten genuinamente preocupados de que a mediano y largo plazo
los intereses rusos y chinos puedan nuevamente colisionar", dijo Alexey Muraviev,
analista de asuntos estratégicos de la Universidad Tecnológica Curtin, en Perth,
Australia. "Hay un debate en torno de si debemos armarlos cuando eventualmente
pueden usar esas armas en contra nuestra", añade.
Expertos chinos sugieren que a Rusia -el segundo proveedor mundial de armas
después de Estados Unidos- también le preocupa la amenaza de una competencia por
parte de la industria de defensa china.
"Queremos comprar armas de mejor calidad, pero ellos se niegan", dice Shen
Dingli, analista de asuntos internacionales en la Universidad de Fudan, en
Shanghai. Pero explica: "Si yo fuera ruso haría lo mismo. Somos un país capaz de
usar su tecnología para hacer nuestras propias versiones y competir con ellos".
Autosuficiencia china
Con un embargo occidental a las ventas de armas a China vigente desde las
matanzas de Tiananmen en 1989, fueron estas armas de Rusia las que permitieron
al Ejército de Liberación Popular reducir una incipiente brecha en tecnología y
poder de fuego con otras potencias regionales, incluyendo a Taiwán, Corea del
Sur y Japón.
China es vista cada vez más como un posible rival de Estados Unidos, la
potencia militar dominante en Asia oriental.
Pero Beijing se muestra crecientemente reticente a depender tanto de las
armas importadas, dicen expertos. Desde el inicio de sus tratos con las fábricas
militares rusas, a comienzos de los años 90 China ha insistido en transferencias
de tecnología como parte de su plan a largo plazo para modernizar su industria
armamentística doméstica.
Moscú ciertamente ha aceptado algunas de esas exigencias. Ha permitido
licencias para ensamblar en China aviones de combate y otras armas.
Pero no hay evidencias de alguna transferencia considerable y en curso de
tecnología rusa para el diseño local de aviones militares, vehículos espaciales,
submarinos, buques de guerra de superficie y otros hardwares.
Algunos expertos en defensa creen que la industria armamentística doméstica
de China ya ha avanzado hacia la autosuficiencia.
"Los fabricantes chinos están siendo cada vez más capaces de desarrollar
sistemas locales (de defensa) ", dijo en noviembre la Comisión Revisora Estados
Unidos-China económica y de seguridad, en un informe al Congreso estadounidense.
Otros actores
En tanto las exportaciones rusas de armas están en auge, especialmente a
India, un cliente de larga data al que Moscú observa con menos sospechas que a
China. Rusia ha firmado también en los últimos años lucrativos negocios de armas
con nuevos clientes, entre ellos Argelia y Venezuela.
La agencia noticiosa estatal Novosty informó en diciembre que, según el alto
funcionario de Gobierno Sergei Chemzov, Rusia exportó a India armas por 7 mil
millones de dólares en 2007 y se espera que llegue a 7,5 mil millones de dólares
en 2008.
Sumándose a la frustración de Beijing, algunas de las transferencias rusas a
India incluyen armas y tecnología que Moscú se niega suministrar a China.
Pese a todo, con el embargo occidental de armas sobre China todavía vigente,
la mayoría de los analistas esperan que Moscú y Beijing negociarán eventualmente
compromisos que despejen el camino a futuros contratos y refuerzan una ya frágil
relación histórica.