(IAR
Noticias)
18-Diciembre-08
"Portugal no es dueño de la estrategia de
la Unión Europea (UE) para África, pero lo que sí tenemos es un
afecto muy especial por ese continente y reconocemos que tenemos con
su gente una relación que no existe con la de ninguna otra región
del mundo", señaló el vicecanciller João Gomes Cravinho.
Por Mario de Queiroz - IPS
Entrevista al vicecanciller
João Gomes Cravinho
Desde su cargo de secretario de Estado de
Relaciones Exteriores y Cooperación de Portugal, Gomes Cravinho es
uno de los principales arquitectos de la UE en el nuevo tipo de
vínculos de este bloque con la Unión Africana (UA), según los
lineamientos propuestos en la Cumbre de Lisboa de diciembre de 2007.
En entrevista con IPS, el funcionario hizo un balance del año que ha
pasado desde que 53 líderes africanos y 27 europeos se reunieron en
la capital portuguesa para diseñar el nuevo escenario de las
relaciones mutuas y, a la vez, respondió a preguntas referidas al
papel de la mujer en las operaciones de paz y en la seguridad.
Portugal no se arroga el derecho de ser el único interlocutor
privilegiando con África, donde se instaló en 1415 y se retiró en
1975, pero "somos uno de los países que sabe construir puentes con
los africanos en relación a sus varias preocupaciones".
IPS: Tras un año de iniciarse la nueva relación entre la UE y la
UA, ¿cuál es su evaluación?
JOÃO GOMES CRAVINHO: Doce meses es un período muy corto para hacer
un balance. Por la naturaleza de lo que se intenta hacer a largo
plazo, es prematuro. Pese a que somos muy desiguales en muchas
cosas, hay algo que es igual en la UE y la UA: se debe cumplir con
nuestra responsabilidad en relación a las personas que gobernamos.
IPS: ¿En qué sentido?
JGC: En el que todos los gobiernos son responsables ante los
gobernados. Esa responsabilidad, que no estaba presente en la lógica
de la cooperación para el desarrollo, es muy importante que haya
aparecido.
En la Cumbre de Lisboa se decidió construir cuatro pilares: buena
gobernación, desarrollo, paz y seguridad y comercio, e integración
regional. O sea, ir más allá del desarrollo, de la relación
donante-beneficiario, pasando a un vínculo político en el que todos
asumamos nuestras responsabilidades.
IPS: En lo concreto, existirán aspectos para destacar…
JGM: Sí. Estamos estableciendo nuevos progresos en las relaciones y
diálogo con África y es una gran satisfacción para Portugal el que
haya sido en Lisboa (el 9 de diciembre de 2007) que logramos
interpretar lo que es el espíritu de los tiempos en la relación
entre los dos continentes. Sólo pasaron 12 meses, o sea estamos en
una etapa muy precoz.
Pero hemos logrado establecer un diálogo intenso y amplio, que
corresponde a las necesidades de las dos partes.
En ese tema, entre los dos continentes hemos logrado desarrollar
alguna capacidad de respuesta que supera el dominio de la gestión
nacional o regional.
IPS: ¿Concretamente?
JGC: El ambiente es un excelente ejemplo. Es importante que logremos
desarrollar alguna capacidad de respuesta respecto de problemas que
van más allá de los dos continentes. África es el más vulnerable a
las alteraciones climáticas, es el que menos contribuye a la
polución, pero es el más afectado y está excluido de los mecanismos
de desarrollo limpio.
La UE pretende que África tenga una voz en la próxima reunión sobre
cambio climático dentro, a realizarse dentro de un año en
Copenhague.
Otro ejemplo es si vemos lo que ocurre con la actual crisis
financiera internacional. ¿Dónde está África?. No está, pese a que
es un continente extremamente vulnerable en cuanto a las
consecuencias de la crisis.
Más allá de la temas como energía y ambiente, estamos promoviendo la
cooperación con África en asuntos tan sensibles como paz y
seguridad. Están ocurriendo cosas que tal vez no son tan visible,
pero si importantes, tales como la armonización de los mecanismo de
formación de las Fuerzas Armadas africanas para misiones de paz.
IPS: ¿Existen también esfuerzos para comprometer a las
poblaciones, en sus diversas organizaciones, y no sólo a los
gobiernos?
JGC: Aparte de las instituciones oficiales, la idea es incluir todas
las riquezas de nuestras sociedades civiles, desde los parlamentos
al empresariado y las universidades hasta las fundaciones y las
organizaciones no gubernamentales que trabajan en el terreno. O sea,
sobrepasar la acción puramente intergubernamental.
Es necesario realizar reflexiones, crear globos de ensayo,
experimentar ideas. Necesitamos este tipo de iniciativas.
IPS: En este año pasado desde la Cumbre, ¿se registraron
progresos en este campo? ¿Cuáles son los problemas para desarrollar
una estrategia conjunta UA-UE que identificaría como los más
acuciantes?
JGC: Los principales problemas resultan de que el continente
africano está mal equipado para enfrentar la globalización, al
contrario de Europa, donde a lo largo de varias décadas hemos creado
organismos de coordinación extremamente intensos y formalizados.
Cuando algo internacionalmente importante ocurre, la primera cosa
que hacen los gobernantes europeos es coordinar entre ellos. Pero en
África no existe nada similar. La UE tiene como contrapartida para
la cooperación a la UA, pero no hay en ese continente el mismo
espíritu de trabajo en el ámbito de una institución supranacional.
Este es un problema complicado, porque al no tener ellos el mismo
tipo de hábito de compartir soberanía, la capacidad de interlocución
del lado africano es reducida. Al decir esto, sólo digo que África
está mal equipada para enfrentar la globalización y lo que estamos
haciendo es dar nuestra contribución para que esa región esté un
poco mejor preparada.
IPS: La soberanía nacional parece ser un concepto muy querido por
los africanos…
JGC: Hay que considerar que nosotros en la UE tenemos décadas de
existencia, y la UA sólo tiene siete años.
La Organización de la Unidad Africana (OUA), que precedió a la UA de
1963 a 2002, no contribuyó en nada a la gestación de una idea de
intereses comunes y, por otro lado, esos países son independientes
hace pocas décadas, lo cual hace que tengan una idea muy diferente
de la UE en cuanto a compartir soberanía.
En todo caso, la UA consiguió en este corto lapso más avances en
este campo que la OUA en 37 años, pero este es un proceso que tomará
mucho tiempo. El caso de Zimbabwe es demostrativo de la fragilidad
de las instituciones africanas y las consecuencias están a la vista.
IPS: Para muchos africanos, el estigma de los casi seis siglos de
dominio europeo continúa siendo un argumento para explicar muchos
problemas…
JGC: La obsesión por la herencia colonial, en especial en Zimbawe,
es una profunda distorsión de la realidad. Todos los países tienen
décadas pasadas después de la descolonización. Frente a los
problemas, no se puede apuntar siempre el dedo hacia fuera.
Por otro lado, el paternalismo estaba siempre implícito en la
relación donante-beneficiarios, pero es inapropiado para los
vínculos entre las partes en el siglo XXI.
IPS: En otro orden de cosas, usted se ha destacado por su
preocupación en el tema de la igualdad de géneros, en especial
respecto de la participación de mujeres en seguridad, defensa y
misiones de paz, algo especialmente importante en África…
JGC: A pesar de algunos progresos registrados en los últimos años
respecto de la participación de mujeres en el ejercicio de cargos
públicos de relevo, como los casos de Finlandia, Liberia, Chile y
Argentina, a modo de ejemplo, estos avances continúan representando
la excepción y no la regla.
En el ámbito de la defensa y seguridad es de suma importancia el
papel de las mujeres en la prevención y resolución de conflictos y
en la construcción de la paz. Es absolutamente necesaria la
participación de las mujeres en las esferas de las negociación y
comprender los varios papeles sociales que las mujeres han
desempeñado en situaciones de conflicto y post-conflicto.
IPS: En otras palabras, las mujeres, que representan la mayoría
de las víctimas de los conflictos, ¿deberán convertirse en parte de
su solución?
JGC: En efecto. Como víctimas de los conflictos armados, la realidad
de la mujer es elevada a una dimensión atroz, con la práctica
generalizada del uso de la violencia sexual como arma de guerra.
Tenemos el conflicto de (la República Democrática del) Congo a
nuestra vista.
Es crucial darle lugar a las mujeres en las negociaciones, formales
e informales, que conduzcan a la paz, para que exista también una
perspectiva de género en los procesos y en las políticas
concretas.
|