l ataque, que tuvo lugar el sábado, parece ser la primera interrupción
significativa de los envíos de crudo en la región llevada a cabo por piratas.
Pandillas muy organizadas, que operan desde una red de buques y lanchas de alta
velocidad, han intensificado sus operativos contra los cargueros en las
inmediaciones de Somalia y en el Golfo de Adén.
El almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., reconoció
estar "asombrado" de que los piratas hayan capturado un barco de tal magnitud
tan lejos de la costa. "Hemos observado un alza extraordinaria en la cantidad
total" de ataques, manifestó.
En los tres meses que concluyeron el 30 de septiembre, los piratas que operan
frente a la costa de Somalia han atacado a 26 embarcaciones y tomado como
rehenes a 537 tripulantes, según los datos de la Oficina Internacional Marítima,
que se ocupa de los delitos en alta mar.
Una de las razones detrás del aumento en los ataques parece ser la
disposición de los dueños de las embarcaciones a pagar rescates. Según un
informe del centro de estudios londinense Chatham House, los piratas han
recaudado unos US$30 millones en rescates este año.
A medida que los precios del petróleo se disparaban en los últimos años, las
autoridades occidentales y los estrategas militares han tratado de encontrar la
mejor forma de asegurar el flujo de petróleo desde los lugares donde se extrae
hasta donde se consume.
Las amenazas se han multiplicado en los últimos años. Rebeldes nigerianos,
por ejemplo, cerraron buena parte de los yacimientos petrolíferos del país.
Grupos terroristas han atacado instalaciones petroleras en Irak, Arabia Saudita
y Colombia. Rusia no ha ocultado su disposición a utilizar sus reservas de gas
natural como una herramienta política, suspendiendo el suministro de vez en
cuando.
Hasta ahora, no obstante, las andanzas de los piratas en alta mar no
desvelaban a muchos analistas. Eso, a pesar de que hasta la mitad del petróleo
consumido en el mundo se transporta por vía marítima, según el Departamento de
Energía de EE.UU.
La industria petrolera es particularmente dependiente de las rutas que pasan
por el Golfo de Adén, que se encuentra entre Yemen y Somalia y conecta al Mar
Rojo con el Océano Índico. Se trata de un importante corredor energético,
especialmente para el crudo del Golfo Pérsico que sale a Occidente por el Canal
de Suez. Barcos cargados con cerca de 3,3 millones de barriles de crudo — casi
4% de la demanda global— pasan por sus aguas todos los días, según estimaciones
del Departamento de Energía de EE.UU.
El Golfo y las aguas a su alrededor son importantes vías de tránsito para los
bienes de Asia transportados a Europa y EE.UU. El aumento de la piratería
repentinamente ha convertido a la zona en uno de los lugares más peligrosos del
mundo para los capitanes de barcos.
De todos modos, la reciente caída en los precios del petróleo ha provisto
alguna protección. La noticia del ataque contra el buque petrolero saudita,
capaz de transportar dos millones de barriles de crudo, un 2,3% del consumo
global diario, no causó un impacto significativo en el mercado. El precio del
petróleo de referencia cerró en Nueva York en US$54,95 el barril, el nivel más
bajo de los últimos 22 meses.
La Quinta Flota de EE.UU. dijo en un comunicado que los piratas atacaron el
Sirius Star, carguero con bandera de Liberia y propiedad de la petrolera estatal
saudita Saudi Aramco. Agregó que el buque era operado por Vela International
Marine Ltd., una subsidiaria de Aramco. El barco tenía una tripulación de 25
personas, incluyendo ciudadanos de Croacia, Reino Unido, Filipinas, Polonia y
Arabia Saudita.
La Marina reveló que el ataque ocurrió a más de 830 kilómetros al sudeste de
Mombasa, Kenia, mucho más al sur en el Océano Índico que la mayoría de atentados
recientes.
El buque —de más de 300.000 toneladas brutas— es tres veces el tamaño de un
portaaviones de Estados Unidos.
Representantes de Aramco y Vela no estuvieron disponibles para comentar sobre
el ataque.
Navíos de Estados Unidos, Europa y Asia han aumentado sus patrullajes en la
zona para proteger los envíos. Las tasas de seguros para los barcos que viajan
por el Golfo de Adén se han incrementado debido a los ataques.