Al no haber guardabosques que les protejan o les cuiden, los gorilas se
enfrentan cada vez más a la extinción, añadieron.
La reciente lucha entre los rebeldes Tutsis y el ejército del gobierno y sus
milicias aliadas ha creado cientos de miles de desplazados en Kivu, una
provincia del norte de la República Democrática del Congo, donde está el Parque
Virunga, el parque natural más antiguo de África.
Se ha eliminado toda la protección y monitorización efectiva para la
conservación de 200 de los últimos 700 gorilas de montaña en el mundo, que viven
en las montañas forestales de Virunga, en la frontera con Uganda y Ruanda.
El Sector Gorila de Virunga ha estado en manos de los rebeldes a cargo del
general Laurent Nkunda desde septiembre de 2007 y la oficina central del parque
de Rumangabo, desde el que se realizan las operaciones de conservación, cayó en
asalto rebelde en octubre este año.
Más de 50 guardas forestales, que habían pasado años protegiendo a los gorilas y
otras animales en Virunga, fueron obligados a huir para salvar sus vidas y
unirse a otros 200.000 desplazados refugiándose alrededor de la provincia del
norte Kivu, cuya capital es Goma.
"No es posible saber nada de los gorilas ahora", dijo a Reuters, un
guardabosques desplazado del parque de Virunga, Diddy Mwanaka. "No sabemos nada
sobre su salud, su seguridad o si permanecen en un lugar seguro o no", dijo en
un campamento provisional de guardabosques refugiados y sus familias.
La página del parque, www.gorilla.cd, informó el 26 de octubre acerca del asalto
del parque por los rebeldes y de sus consecuencias.
Samantha Newport, director de comunicación del Parque Nacional de Virunga,
afirmó que las autoridades del parque son extremadamente conscientes de que las
familias de gorilas de montaña sin protección e incluso los gorilas que están
solos pueden ser alcanzados en el fuego cruzado del combate.
Durante años, el conflicto en el este del Congo, que ha permanecido a pesar del
final de la guerra en 1998-2003, ha acabado con la vida de gorilas y los
guardabosques que les protegían.
Más de 150 forestales han sido asesinados en la última década mientras protegían
parques naturales en el este del Congo.