Mientras, los diplomáticos extranjeros se esfuerzan por mantener la paz en la
frontera del país africano con Ruanda y buscar una solución al conflicto.
Un número indeterminado de militares incontrolados del Ejército de la República
Democrática del Congo (RDC) mataron anoche a nueve civiles, hirieron a otros
tres, violaron a tres mujeres y saquearon numerosos comercios, viviendas,
farmacias y restaurantes en la ciudad, a cuyas puertas ya se encuentran las
milicias de Nkunda.
Las agencias internacionales de
ayuda humanitaria han ido suspendiendo su trabajo alrededor de Goma, ciudad
ubicada en el oriente de la República Democrática del Congo, debido a la
escalada de violencia en esa nación.
El Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que la situación de la población en
el este de la República Democrática del Congo era "catastrófica" y que
dos hospitales habían sido saqueados.
Organizaciones no gubernamentales como Oxfam, ActionAid y Save the Children
señalaron que pese a la amenaza de una catástrofe humanitaria, se han
visto obligados a retirar algunos miembros de su personal desplegados en el país
africano.
Los enfrentamientos entre las tropas del gobierno y los rebeldes Tutsi han
provocado que decenas de miles de personas abandonen sus hogares.
Informes indican que algunos soldados congoleses están fuera de control y
hay denuncias de saqueos de casas y establecimientos comerciales en Goma.
Se está registrando un creciente número de desplazados en las calles. Son
personas que llevan consigo las posesiones que alcanzaron a recoger antes de
huir y que se dirigen hacia diferentes direcciones, incluyendo sitios escondidos
en el bosque.
Oxfam, organización que suministra agua y servicios sanitarios a decenas de
miles de personas, ha retirado su personal y dijo que monitoreará la
situación muy de cerca, con la esperanza de retomar sus actividades
asistenciales especialmente para ayudar a los más perjudicados.
Por su parte, Save the Children dijo que los enfrentamientos podrían minar los
esfuerzos recientes.
La amenaza de las milicias tutsis
se produce cuatro días después de la ofensiva de los rebeldes del general
renegado, que obligó a miles de civiles a huir de la provincia de Kivu Norte,
lo que ha alimentado los temores de que se repita la guerra que azotó entre 1998
y 2003 al país africano.
Durante la noche también se produjo un éxodo de tutsis en dirección a la ciudad
ruandesa de Gisenyi, cerca de la frontera, temiendo represalias, al ser también
tutsi el general Nkunda. "Todos los tutsis han cruzado. La gente no se siente a
salvo", explicó John Kanyoni, un empresario tutsi, en conversación telefónica
con Reuters desde Gisenyi.
Por otro lado, el portavoz del CNDP anunció el jueves la creación de un corredor
humanitario en el este del país para ayudar a los desplazados, mientras
algunas ONG internacionales han procedido a la evacuación de su personal
expatriado como precaución.
El portavoz del CNDP, Bertrand Bisimwa, precisó que el objetivo del corredor
humanitario es facilitar el regreso a sus hogares de todas las personas que han
huido de sus hogares a causa del incremento de la violencia en la provincia de
Kivu Norte y permitir a las agencias humanitarias hacer llegar sus ayudas a los
desplazados.
Goma se ha ganado un lugar en la
historia contemporánea como la ciudad fronteriza a través de la cual miles de
personas escaparon y otras miles murieron, tras el genocidio en la vecina
Ruanda en 1994.
Hoy, la ciudad, rodeada de montañas, se ha convertido nuevamente en un lugar
tenso.
Su población enfrenta una doble amenaza. Por una parte, el peligro de ser
invadida por los rebeldes, quienes están siendo liderados por el general tutsi
Laurent Nkunda, y por otra parte, por los soldados congoleses en pleno repliegue
de la línea de fuego.
Las fuerzas de Nkunda iniciaron una ofensiva en agosto, después de un periodo de
calma tras el tratado de paz firmado en enero.
Nkunda insiste que él lucha para proteger a la comunidad tutsi de los ataques
perpetrados por milicias de hutus ruandeses, algunos de los cuales están
acusados de participar en el genocidio de 1994.
El gobierno congoleño prometió en varias ocasiones prevenir las ofensivas de los
hutus en el interior del territorio, pero hasta ahora no tomó medidas al
respecto
Los rebeldes, que declararon un
cese el fuego el miércoles tras avanzar en los alrededores de Goma, han
planteado la posibilidad de abrir lo que denominaron "corredores de ayuda
humanitaria".
Sin embargo, se debe hacer mucho
más que eso para asegurar que todos aquellos en necesidad de protección y ayuda
sean cobijados.
Se estima que unas 20.000 personas han huido del avance rebelde
(sumándose al millón de desplazados previos) ante el temor de que se produzca en
el país otro desastre humanitario.
La ONU tiene 17.000 fuerzas de paz desplegadas en el territorio, la mayor misión
que tiene en el mundo.