Las tropas de general rebelde tutsi
Laurent Nkunda siguen avanzado en el este de la República Democrática del Congo
(RDC) en dirección a Goma, capital de la provincia de Kivu Norte, según informa
la emisora británica BBC, que señala además que las tropas del gobierno se han
replegado a sus posiciones en Kibumba.
El Congreso Nacional para la Defensa del pueblo (CNDP) del rebelde Nkunda acusa
al Ejército del Congo de colaborar con las Fuerzas Democráticas para la
Liberación de Ruanda (FDLR), que incluye las milicias hutu y ex soldados
ruandeses responsables de orquestar el genocidio de tutsis y hutus moderados
en Ruanda en 1994.
El responsable de las operaciones del Ejército congoleño en Kivu Norte, el
coronel Delphin Kahimbi, dijo en declaraciones recogidas por Reutres que "la
situación es muy seria. No va a pasar mucho tiempo antes de que nos vayamos de
aquí". Explicó que los rebeldes tutsis van "fuertemente armados".
"Hay pánico total en la ciudad [Goma], los ataques se producen ya a unos
cinco kilómetros, afirmó el administrador local, Dominique Bofondo.
Un portavoz de la ONU, Evo Brandau, ha confirmado que las fuerzas de paz han
tenido que huir y evacuar a unos 50 extranjeros y cooperantes que se encontraban
en Rutshuru. "El Ejército no puede garantizar la seguridad", añadió.
Un cooperante de Médicos Sin Fronteras (MSF) dijo a Reuters que su personal en
Rutshuru podía escuchar explosiones desde su sede en el principal hospital de la
ciudad, a primera hora del martes. "En Rutshuru la población huye hacia el
norte. Hemos oído que hay una evacuación, pero por el momento no tenemos planes
de marcharnos", dijo Axelle de la Motte Saint-Pierre, vicedirectora de la misión
de MSF Kivu Norte.
El avance de la guerrilla encabezada
por el militar congoleño tutsi Laurent Nkunda está provocando una catástrofe
humanitaria en el este de Congo.
En medio del caos, buena parte de la
población de Goma, al este del país, huye aterrorizada por temor a
represalias de los milcianos. Cerca de 20.000 personas han huido desde el
lunes. El número de desplazados asciende ya a 200.000 desde agosto.
Nkunda, que lidera a unos 3.000 hombres, llegó a encontrarse ayer a 10
kilómetros de la capital de Kivu Norte (los dos Kivus lindan con Ruanda y
dependen más de Kigali que de Kinshasa).
El paso de los blindados congoleños y
la restricción de movimientos de las ONG anunciaban la guerra a las puertas de
la ciudad. La sensación de descontrol ha afectado también a la Misión de
Naciones Unidas para Congo (MONUC), que con 17.000 soldados es la mayor de esta
organización. Su jefe, el general español Vicente Díaz de Villegas, ha dimitido
por falta de medios, según fuentes diplomáticas.
La nueva ola de desplazados se suma a una situación de por sí catastrófica.
Cerca de un millón de personas se
encuentra desplazada a causa de los enfrentamientos que han asolado la
región desde que en junio de 1994 entraran los hutus de Ruanda después del
genocidio tutsi.
Las ONG calculan que más de cuatro
millones de personas han muerto como consecuencia directa o indirecta del
conflicto desde 1998.
La presión de los rebeldes ha hecho
que, según estimaciones de la ONU, más de 20.000 personas hayan huido desde la
reanudación de los fuertes combates a principios de agosto.
En concreto, el lunes, un ingente
número de congoleños de los campamentos de refugiados de la región y se
encaminaron hacia Goma �a unos 30 kilómetros de distancia desde los
asentamientos� donde esperan poder guarecerse de los combates.
El acuerdo de paz suscrito a principios de enero se ha ido infringiendo durante
estos meses de forma reiterada. La situación es muy delicada.
Precisamente este lunes, el jefe de
la misión de los "cascos azules" (MONUC), de nacionalidad española, anunció su
dimisión. Vicente Díaz de Villegas y Herrería llevaba apenas tres meses en el
cargo. Un portavoz de la ONU aseguró que su salida se debía a "razones
personales".
Sin embargo, una fuente diplomática en Kinshasa, que pidió que no se revelara su
identidad, dijo a EFE que el general considera que "la ONU no tiene los medios
para enfrentarse a un claro deterioro de la situación en el este de la RDC".
El secretario general de la ONU, Ban
Ki-moon, expresó el lunes a través de su portavoz Michele Montas su
preocupación por el deterioro de la situación en la RDC y el impacto de los
combates en la población civil.
La misión de la ONU en Congo fue
creada al amparo de la Resolución 1.279 (1999) del Consejo de Seguridad, con la
finalidad de facilitar la aplicación y puesta en práctica del Acuerdo de Lusaka,
que ponía fin a las hostilidades entre todas las fuerzas combatientes.
Actualmente es la misión de mayores
dimensiones, con unos 18.500 efectivos desplegados: 16.669 soldados, 714
observadores militares y 1.063 policías de 57 países.