A cargo desde el 2007 de la
agencia de Naciones Unidas encargada de luchar contra el hambre en el mundo,
Sheeran afirma que a la crisis de alimentos que se vive en el mundo se suma
una sucesión de malas cosechas, una sequía recurrente y una situación
política caótica en el Cuerno de África.
Por Jean-Pierre
Tuquoi -
Le Monde / The New York Times Syndicate
-Una crisis alimentaria mayor golpea a numerosos países en
desarrollo. ¿Está usted satisfecha con la respuesta de la comunidad
internacional?
-Al menos el tema está sobre la mesa. Forrma parte de la agenda internacional.
Lancé un llamado en marzo y escribí a todos los jefes de Estado para
sensibilizarlos. En menos de tres meses, he recuperado más de mil millones de
dólares en promesas de financiamientos complementarios. He visto también con
satisfacción que en el último G-8 (que reúne a los países más ricos del planeta)
hubo una declaración sobre la seguridad alimentaria. Falta ahora que esta
movilización prosiga. La situación lo exige. Como lo dijo a su manera la
Presidenta de Liberia, Ellen Jonson Sirleaf, "no es para mañana que necesitamos
ayuda: es para ayer". Por lo tanto no, no estoy decepcionada. Nuestras
necesidades están cubiertas para los próximos meses. El verdadero desafío será
el año 2009 y los siguientes. Necesitamos movilizar dos veces más recursos
financieros. El presupuesto actual del PMA es del orden de 2 mil millones de
euros. Para hacer frente a las necesidades y cubrir nuestros costos, debemos
duplicarlo. La comunidad internacional tiene que estar consciente de eso.-¿Cuántas personas están afectadas por la crisis alimentaria actual?
-Es difícil decirlo con precisión. Se esttima que mil millones de personas viven
con menos de 1 dólar al día, que es para nosotros el umbral bajo, por el cual la
supervivencia es problemática. Sin embargo, con la subida de los precios de los
alimentos y de la energía, el poder adquisitivo que representa 1 dólar ¡de golpe
se ha dividido por dos! Esas poblaciones están en una situación de
vulnerabilidad extrema. Son las principales víctimas de la crisis actual. Por
cierto, en los países desarrollados también hay problemas por el aumento de los
precios, pero existen remedios que los estados aplican. En los países en
desarrollo, no hay nada de eso. Sólo pueden contar con ellos mismos.
-¿Cómo explica usted la situación actual, esos precios agrícolas que
trepan como nunca?
-Es lo que yo llamo "la tempestad peerfecta", dicho de otra manera la conjunción
de diversos factores que, tomados separadamente, sólo habrían tenido un impacto
limitado. Pienso que todo comenzó hace tres o cuatro años, cuando el consumo de
ciertos productos agrícolas básicos superó a la producción a escala mundial. La
sequía en países como Australia no ayudó para nada. Los stocks alimentarios
comenzaron a bajar y no solamente en los países ricos. Fue lo mismo en Etiopía,
por ejemplo. Vino a sumarse el alza en los precios del petróleo. A 80 dólares el
barril de crudo, se hacía interesante, desde un punto de vista económico,
fabricar combustibles a partir de siembras agrícolas. Era rentable. De allí la
concatenación que nos condujo al "tsunami agrícola". Empleo este término porque
la crisis alimentaria, igual que un tsunami, ignora las fronteras. Golpea a
todos los países. Estamos enfrentados a la primera crisis alimentaria global.
-Entre los países pobres, algunos están más afectados que otros.
-Exactamente. Las condiciones locales vieenen a veces a agravar las cosas. Se ve
en el Cuerno de África, donde un desastre alimentario acecha a más de 14
millones de personas. Ellas deben enfrentar dificultades suplementarias propias
de la región: una sucesión de malas cosechas, una sequía recurrente, una
situación política caótica como en Somalia, donde, por lo demás, cinco de
nuestros trabajadores han sido muertos. En el Cuerno de África se está al borde
del desastre. Todos los días, nuestros equipos locales examinan el cielo. Si
llueve de aquí a 15 días, podemos esperar buenas cosechas a fin de año. Si no,
nos espera lo peor.
-Usted no ha mencionado la especulación entre los factores que
explican la crisis.
-Habría podido hacerlo. Es un elemento enntre los otros. Pero, como los
economistas del Banco Mundial, yo no creo que la especulación desempeñe un rol
esencial.
-¿Considera usted que los precios se mantendrán a los niveles
actuales?
-Espero que se van a estabilizar. A largoo plazo, estoy convencida de que el
mundo va a encontrar una solución. La crisis de los años 70 permitió a países
como Brasil invertir con éxito en la producción agrícola. Va a producirse el
mismo fenómeno. Pero esta vez es el África quien tomará el relevo. Algunos
países, pienso en Etiopía, Zambia y otros más, tienen inmensas posibilidades
agrícolas.